De Pueblos Indígenas en Brasil
Foto: Vladmir Kojak, 1988

Xavante

Autodenominación
A´uwe
¿Donde están? ¿Cuántos son?
MT 18380 (Siasi/Sesai, 2014)
Familia linguística

Troca de presentes entre grupos locais xavante e o Serviço de Proteção ao Índio (SPI). Foto: Lamônica/Museu do Índio (1951)
Troca de presentes entre grupos locais xavante e o Serviço de Proteção ao Índio (SPI). Foto: Lamônica/Museu do Índio (1951)

Los Xavante se volvieron famosos en el Brasil a finales de la década de 1940, con la campaña masiva que el Estado Nuevo emprendió para divulgar su “Marcha para el Oeste”. La campaña promovió al equipo del SPI (Servicio de Protección a los Indios) por su trabajo de “pacificación de los Xavante”. Sin embargo, el grupo local que fue “pacificado” por el SPI en 1946 constituía apenas uno entre los diversos grupos xavante que habitaban el este de Mato Groso, región que el Estado brasileño entonces buscaba franquear a la colonización y a la expansión capitalista. En la versión Xavante, es importante notar, que fueron los “blancos” los “pacificados”. De mediados de la década de 1940 a mediados de la de los 60, grupos xavante específicos establecieron relaciones pacíficas y diversificadas con representantes de la sociedad envolvente – representantes diferenciados entre sí, incluyendo los equipos del SPI, misioneros católicos y protestantes.

Los agentes del contacto y la manera como este se dio, influyeron en los grupos Xavante de distintos modos. Creencias y prácticas religiosas, como también algunas instituciones sociales y prácticas ceremoniales fueron afectadas, en especial entre aquellos que establecían contacto con los misioneros, fueran católicos o protestantes. A pesar de estos impactos, la cultura Xavante continúa manifestándose con extrema vitalidad, siendo retransmitida de generación en generación a través de la lengua y de innúmeros mecanismos sociales, cosmológicos y ceremoniales. Más allá de algunas diferencias notadas por los etnógrafos entre los diversos grupos locales Xavante por causa de las experiencias referidas distintas de contacto, la lengua común, los patrones de organización social y las instituciones, las prácticas ceremoniales y la cosmología definen a los Xavante como una totalidad social. Sus comunidades, no obstante, son políticamente autónomas, aunque a veces se unan para alcanzar objetivos comunes.

Nombre y Lengua

Los Xavante – autodenominados A´uwe (“gente”) – Forman con los Xerente (autodenominados Akwe) del Estado de Tocantins, un conjunto etnolinguístico conocido en  la literatura antropológica como Acuen, pertenecientes a la familia lingüística Jê, del tronco Macro-Jê. Durante el período colonial e imperial, los grupos Acuen también fueron identificados por los etnónimos “xacriabá” y “acroá”. Estas designaciones fueron producidas por los no-indios con el objetivo de identificar y distinguir a los diversos subgrupos Acuen, que controlaban un amplio territorio en el centro-oeste brasileño.

Los Xavante no deben ser confundidos con los Oti- Xavante del oeste del estado de São Paulo y los Ofaié (Opaié) – Xavante del extremo sur de Mato Grosso, con los cuales no comparten ninguna característica histórica o sociológica común. Según la versión más aceptada, el nombre “xavante” les fue atribuido por los no-indios buscando su diferenciación de los demás Acuen, particularmente, en relación a los “xerente”, grupo del cual se separaron alrededor de 1820, todavía en la Provincia de Goiás.

Durante algunos años, segmentos ya identificados por los no-indios por el etnónimo “xavante” emprendieron travesías sucesivas por los ríos Araguaia, Cristalino y de las Mortes y se refugiaron definitivamente en el este de Mato Grosso hasta los días actuales. Los A´uwe contemporáneos incorporaron la designación “Xavante” y es por medio de ésta que se refieren a sí mismos, al lidiar con los waradzu (“blancos”). Entre sí, sin embargo, los diversos sub-grupos locales que componen a esta sociedad indígena se identifican como a´uwe o a´uwe uptabi (“gente de verdad”). La lengua materna es mantenida y retransmitida a las nuevas generaciones – ahora también a través de nuevos espacios como el de la escuela – con extrema vitalidad. En contextos de interlocución con los no-indios – a excepción de la mayoría de los niños, de las mujeres y parte de los viejos – muchos hombres xavante hablan y entienden bien el portugués.

Localización y población actual

Los Xavante sumaban, en 2007, cerca de 13.000 personas abrigadas en diversas Tierras Indígenas que constituyen parte de su antiguo territorio de ocupación tradicional desde hace por lo menos 180 años, en la región comprendida por la Serra de Roncador y por los valles de los ríos Mortes, Kuluene, Couto de Magalhães, Batovi y Graças, al este de Mato Grosso. Afuera las Tierras Indígenas Chão Preto y Ubawawe, São Marcos, Pimentel Barbosa, Areões y Sangradouro/ Volta Grande – son geográficamente discontinuas. Localizadas en medio de un conjunto de cuencas hidrográficas responsables por la rica biodiversidad regional y, por lo tanto, base del modo de vida tradicional indígena, esta región viene sufriendo impactos ambientales (difícilmente reversibles) desde la década de 1960, debido a su incorporación por la agropecuaria extensiva, proceso intensificado a partir de la década de 1980, debido a la creciente implementación de la producción de granos para exportación, en especial, la soya. 

Dinámica demográfica y las tierras indígenas Xavante

Como otros pueblos indígenas, los Xavante sufrieron una acentuada reducción poblacional en las diferentes fases del contacto con los “civilizados”. A partir de la década del 70, con el inicio de la demarcación de sus tierras, el crecimiento demográfico comenzó a ser constante a una taza media de casi 5% al año. A mediados del siglo XIX habían sido contados entre 3 y 5 mil nativos de este conjunto etnolinguístico entonces localizados en la Aldea de Pedro III en la antigua Provincia de Goiás (actualmente TI Carretão/GO).

Frei Rafael de Taggia, señala que en 1852 vivieron en la aldea de Teresa Cristina, hoy municipio de Tocantins (TO), a la orilla del Río Tocantins, cerca de 4.000 indios “xavante” y “xerente”. Difícilmente, estas estimaciones pueden ser incorporadas fielmente, pues la superposición identitaria y, por lo tanto, territorial, entre los subgrupos considerados Acuen impide que se tenga de hecho un número poblacional preciso sobre cada uno de ellos. Sólo a partir de  contactos de los grupos locales xavante en la década de 1940 y 1950, entonces ya en el este de Mato Grosso, con agentes tales como las misiones católicas salesianas, el Servicio de Protección a los Indios (SPI) y el etnólogo Maybury-Lewia, es que pueden vislumbrarse datos más precisos sobre la dinámica demográfica xavante:

 

Año Población total Fuentes
1958 1.100 SPI - Missão salesiana: in Maybury-Lewis [1984]
1963 1.465 SPI - Missão salesiana: in Maybury-Lewis [1984]
1969 2.160 Giaccaria e Heide [1972]
1977 3.340 Funai: in Lopes da Silva [1986]
1980 3.405 Funai: in Lopes da Silva [1986]
1983 4.412 Funai
1984 4.834 Funai: in Graham [1995]
1988 6.091 Funai: in Carrara [1998]
1996 7.985 Funai
1998 10.221 Equipo de salud: FunaiI/PNUD/Prodeagro
2000 9.601 DSEI /Funasa – Barra do Garças
2004 11.231 DSEI /Funasa – Barra do Garças
2007 13.303 DSEI/Funasa– Barra do Garças

Actualmente son cerca de 165 aldeas xavante distribuidas de manera bastante desigual en cada una de las nuevas tierras xavante: Parabubure, por ejemplo, tenia en el año de 2003 cerca de 60 aldeas y una población de 4.502 personas, mientras que Pimentel Barbosa tenía 6 aldeas y 1.570 personas.

 

Dinámica poblacional reciente por Tierra Indígena [1977-2003]

 

Tierras Indígenas 1977 [Funai] 1980 [Funai] 1984 [Funai] 1988 [Funai] 1996 [Prodeagro] 1998 [Prodeagro] 2000 [DSEI] 2003 [DSEI]
Areões 303 347 511 594 759 855 913 1028
Marechal Rondom 111 120 215 237 376     447     433     500
Parabubure 1.066 1.179 2.104 2.697 3.162 4.320 3.883 4.502
Pimentel Barbosa 266 269 526 673 1.068 1.139 1.361 1.570
Sangradouro  548 497 446 524 807 1.156 933 1.188
São Marcos 1.010 993 1.032  1.366 1.813 2.304 2.078 2.443
TOTAL  3.304 3.405 4.834 6.091 7.985 10.221 9.601 11.231

Chão Preto - la población general 'aparece en 'TI Parabubure Maraiwatsede - litigio en lo procedimiento de regularización Ubawawe - ''la población general 'aparece en' TI Parabubure

 

Histórico del contacto

A comienzos del siglo XVIII, después del descubrimiento de oro en la entonces provincia de Goiás, la llegada de mineros, conquistadores, colonos y misioneros presionó a las poblaciones indígenas locales, provocando conflictos entre éstas y los nuevos habitantes. Las poblaciones nativas reaccionaron de diferentes modos a las incursiones de los forasteros. Algunas recurrieron a la práctica de ataques repentinos y a la guerra; otras, al establecimiento en el área o a la migración. En la segunda mitad de ese siglo, varios grupos, incluyendo algunos identificados como “xavante”, estuvieron asentados en aldeas patrocinadas por el gobierno, donde sufrieron los efectos devastadores de las enfermedades epidémicas.

Después, en algún momento del final del siglo XVIII o del inicio del XIX, los antepasados de los Xavante cruzaron el río Araguaia. Este desplazamiento rumbo al oeste separó definitivamente a los Xavante de los Xerente, que permanecieron en la margen este del río. Viejos xavante contemporáneos cuentan historias dramáticas sobre la separación de su gente de los xerente. En una de las versiones, un enorme ‘boto’ (delfín rosado o negro y personaje de una leyenda amazónica) aparece en la mitad del río Araguaia, tornando al gran río intraspasable y amedrentando a los demás “parientes” que no habían atravesado. Otra versión cuenta que había un gran número de ‘botos’ encargándose de transportar a los Xavante por las agitadas aguas del Araguaia. En ambas historias, los que permanecieron en la margen oriental del río fueron abandonados para siempre. Se trata, según los viejos, de los ancestrales del pueblo que hoy conocemos por Xerente.

Índios xavante empurrando avião. Foto: José Medeiros, 1949
Índios xavante empurrando avião. Foto: José Medeiros, 1949

Después de cruzar el río Araguaia, los Xavante se establecieron en la región de la Serra do Roncador, en lo que ahora es el estado de Mato Grosso. Su pueblo original, una comunidad conocida como Tsõrepre, pasó por varias cisiones a lo largo del tiempo. Durante el siglo XIX y la primera mitad del XX, distintos grupos migraron más para el oeste, algunos bordearon el río de las Mortes y otros fueron en dirección a las áreas del río Suiá-Missu y de las cabeceras del río Kuluene. Hasta la tercera década del siglo XX, todos ellos vivieron relativamente libres de las perturbaciones provocadas por los miembros de la sociedad nacional. Cuando el gobierno Vargas comenzó su famosa “Marcha para el Oeste”, las presiones externas volvieron a agravar las condiciones de la vida xavante. Asociada a la campaña estatal a favor de la abertura del interior del país al proceso de colonización, hubo una serie de propagandas en revistas y periódicos de circulación nacional que retrató a los Xavante como símbolo del “buen salvaje” brasileño. Por consiguiente, ellos fueron los primeros indígenas del país que se volvieron famosos debido a los medios masivos de comunicación que, patrocinados por el Estado, representan a los Xavante como los bravos y heroicos primitivos del país que, después de ‘pacificados’ – y marcando paso con la “marcha del progreso” que acompañaba el avance de la nación rumbo al oeste -, se engrandecían con el abrazo de la sociedad nacional. En la retórica del Estado, “amansar” a los indios de la región (personificados en los Xavante) figuraba metafóricamente como la domesticación del inhóspito interior brasileño. A fin de cuentas, de acuerdo con la narrativa del Estado, las cualidades heroicas primordiales de los Xavante contribuyeron para el carácter nacional, y ellos serían incorporados a la estructura social y a la economía productiva del país.

Para documentar los heroicos eventos de la misión domesticadora, con fines de divulgación y publicidad, fotógrafos y periodistas fueron designados para componer el equipo del SPI  (Servicio de Protección al Indio) que estaba encargado de “pacificar” a los hostiles Xavante. Dos padres católicos salesianos empeñados en hacer contacto con los Xavante (1932) y un ‘equipo de pacificación’ del SPI, al mando de Pimentel Barbosa (1941) fueron asesinados por los grupos locales Xavante inconformes con la invasión de su territorio. Apoyándose en estos hechos, los medios destacaba la impotente bravura de los Xavante y su feroz resistencia a los forasteros. En 1946, cuando el equipo del SPI, liderado por Francisco Mierelles, finalmente alcanzó su meta, cambiando con éxito, bienes con representantes del grupo xavante liderado por Apöena, la celebración por parte de los medios y del Estado fue intensa.

Francisco Meirelles (à esquerda), com o auxiliar de sertão Ladislau Cardoso, o cacique Uruhuenan e Serimicramin. Museu do Índio. Foto: Lamonica/Museu do Índio, 1951
Francisco Meirelles (à esquerda), com o auxiliar de sertão Ladislau Cardoso, o cacique Uruhuenan e Serimicramin. Museu do Índio. Foto: Lamonica/Museu do Índio, 1951

La publicidad en torno de la ‘pacificación de los Xavante’ puso a Mierelles y Apöena, casi en la condición de héroes nacionales. Como resultado de la promoción mediática, imágenes positivas de los Xavante y de sus nobles cualidades se hicieron continuamente presentes en la memoria nacional por décadas, después de este primer contacto pacífico.

Sin embargo, fue apenas a mediados de los años 1960 que el “contacto” xavante se completó. A estas alturas, todos los grupos Xavante ya habían admitido el establecimiento de  relaciones pacíficas con los representantes de la sociedad nacional, pero los modos y los momentos en que lo hicieron fueron distintos. Agotados por las enfermedades, por el hambre y por los conflictos con los colonos, algunos grupos se dirigieron al puesto del SPI; otros, buscaron refugio en las misiones salesianas o protestantes.

A medida que los grupos Xavante cedían a las presiones de la expansión nacional, los territorios que por más de 100 años les habían garantizado la reproducción de su modo de vida tradicional, se tornaron accesibles a la colonización y, especialmente, a la producción capitalista.

Durante los años 1960 y 1970 por incentivos fiscales del gobierno, destinados a fomentar la colonización y el desarrollo económico a gran escala en la región, colonos y hacendados llegaron allá. El acceso a porciones de territorio tradicional del pueblo Xavante desencadenó, muchas veces, en fraudes. Se sabe de casos en que, para poner a disposición las tierras a la producción capitalista, las autoridades alteraron los mapas y confirmaron la ausencia de habitantes indígenas. Inmensas extensiones de monocultivo agrícola – al principio, sobre todo arroz de las tierras altas, más recientemente, soya – fueron implementados por los hacendados, que también deforestaron vastas áreas del ‘cerrado’ (bioma de sabana, siendo el segundo mayor bioma brasileño) con el objetivo de criar ganado.

Intensas luchas por la recuperación de las tierras ancestrales, como también los esfuerzos para demarcar las tierras que todavía continuaban bajo su dominio – en algunos casos, solicitando el aumento de sus límites -, caracterizaron el final de la década de 1970 y el inicio de la de 1980. A partir de mediados de los años 70, muchas de las familias que habían dejado sus tierras habitadas durantes el período precontacto para buscar refugio en misiones o puestos del SPI comenzaron a volver a sus territorios de origen. Al hacerlo, encontraron las áreas ocupadas por los colonos o hacendados dedicados al agro-negocio a gran escala. En algunos lugares, los colonizadores no-indios habían establecido ciudades enteras. Cuando los líderes Xavante comenzaron a reivindicar los derechos sobre sus tierras, la violencia, concreta o como amenaza, irrumpió en muchas localidades.

Al presionar fuertemente al Estado con miras a la demarcación de las tierras, los Xavante enfrentaron adversarios de peso: hacendados con gran poder político e inmensas propiedades. Una de éstas era la Agropecuaria Suiá-Missu, que desalojó a los Xavante del área que llaman de Marãiwatsede. En los años 70, la corporación poseía más de 1,5 millones de hectáreas, extensión que se distinguía por ser uno de los mayores latifundios del Brasil. Otra gigante, instalada en el área entre los ríos Kuluene y Couto Magalhães, era la Hacienda Xavantina, cuya infraestructura incluía más de 300 Km de carreteras internas y 400 de cercas. En las épocas de actividad intensa llegaba a emplear a 200 trabajadores, que vivían allí con sus familias. Poseía 10.000 cabezas de ganado y producía una media de 16.000 bultos de arroz por cosecha.

Los Xavante son astutos en la política y perseverantes en la lucha por sus derechos. Durante los últimos años de la década y comienzos de la de los 80, desarrollaron tácticas eficaces para ejercer presión sobre el Estado, con el objetivo de obtener las tierras y asistencia en otros dominios.

En este rumbo, lograron el reconocimiento de los derechos sobre porciones de tierra relativamente extensas. Al final de 1981, seis tierras xavante habían sido demarcadas: Areões, Pimentel Barbosa, São Marcos, Sangradouro, Marechal Rondon e Parabubure. A pesar de estas conquistas, los conflictos persistían y, en algunas áreas, continúan hasta hoy. En los años 90, los Xavante tuvieron éxito en los pleitos por la ampliación de varias áreas, y después de una larga batalla, consiguieron la demarcación y la homologación de la tierra Marawãitsede, en la región del Suiá-Missu. A pesar del reconocimiento oficial haber cumplido todas las etapas, gran parte de esta tierra indígena continúa ocupada por centenares de no-indios. Sólo un pequeño grupo xavante, a duras penas, ocupa una pequeña extensión de Marawãitsede.

Economía y medio ambiente

Los Xavante habitan la zona central del ‘cerrado’ brasileño en una compleja eco-zona que combina ‘cerrado’ y ‘selva de galería’. Se trata de una región marcada por dos estaciones bastante definidas: la época de la seca denominada regionalmente como”invierno” – que comprende los meses de abril a octubre – y la época de las lluvias (“verano”), comprendiendo los demás meses del año. El cultivo agrícola, sobre todo de maíz (el alimento de mayor relevancia en términos ceremoniales y socio-cosmológicos xavante), fríjol y calabaza, desempeña un papel apenas secundario en la economía. Los productos de la recolección de las plantaciones pertenecen exclusivamente a cada uno de los grupos domésticos – por lo tanto, en cada habitación, un plantío – y las tareas de derrumbe y quema son atribuidas y realizadas por los hombres, mientras que, la siembra es papel de las mujeres. La dieta básica tradicional consiste en productos recolectados principalmente por las mujeres: raíces silvestres, castañas, frutas y otros vegetales.

La recolección es complementada por ítems suministrados por los hombres: carnes de caza y alguna cantidad de pescado, fuentes de proteína que pueden ser ahumadas para fines de conservación. Hasta el inicio de la intensificación de la colonización en la década de 1960, los Xavante obtenían estos alimentos en excursiones de caza y recolección: largos viajes, que llegaban a durar algunos meses cada uno, en los cuales los grupos de familias extensas iban en busca de recursos naturales de la región. En la estación seca, a fin de conducir las actividades ceremoniales, los grupos de viajeros se reunían en grandes aldeas semi-permanentes.

Debido a este patrón de ocupación marcado por la realización de prolongadas excursiones, el territorio necesario para la subsistencia xavante abarcaba la extensión que los grupos pudieran explotar en el transcurso de un año. En estas expediciones, el territorio del grupo local era buscado indistintamente por segmentos sociales compuestos por conjuntos de grupos domésticos más emparentados. Ellos se mantenían en comunicación a través de señales de humo, con el objetivo de reunir a todos los segmentos al final de la expedición. Se realizaban campamentos diariamente para el descanso de todos. Su composición era una “versión en miniatura de la aldea-base”, no sólo en la forma de herradura, como también en la disposición de los grupos domésticos. Hoy, tal patrón tradicional de excursiones prácticamente desapareció, a causa de la significativa reducción de las tierras a disposición para el aprovechamiento de los xavantes y a la reducida reserva de caza existente. Aún así, todavía se realizan viajes de caza o pesca más cortos, en los cuales los grupos se ausentan de la aldea por una o dos noches – e ignoran las “cercas” de las haciendas.

Las carnes de caza ocupan una posición prominente en la dieta y en la vida social. Para los hombres, la caza es tanto un quehacer económico importante, como un marcador de las capacidades masculinas, ya que es a través de ésta que se expresan las habilidades de resistencia física, rapidez, agilidad, vigilancia y agresividad. La caza es un componente central de algunas ceremonias, como el Wai´a, y de las celebraciones de matrimonios, en las cuales los grupos de los hombres salen para cazas prolongadas. La degradación ambiental, resultado de la cría de ganado y del monocultivo agrícola en el interior y en el entorno de las tierras xavante, disminuyó fuertemente la reserva de fauna cinegética a disposición. Las carnes y los pescados, principales fuentes de proteína, son escasas en la mayor parte  de las áreas xavante actuales; en las más pequeñas, la escasez de caza es severa. Además de esto, como las actuales tierras de los Xavante no representan más que pequeños fragmentos de la extensión total de lo que ellos antes disponían para su subsistencia, encontrar un número suficiente de presas – especialmente para ceremonias como el matrimonio, que requieren grandes cantidades de carne – es algo que lleva a los grupos de cazadores indígenas a adentrarse en las haciendas particulares con frecuencia, tanto para ejercitar su caza como para demandar a los hacendados cabezas de ganado. Esta situación, en muchos casos, resulta en graves conflictos con los de la región.

A pesar del esfuerzo de los xavante para mantener su modo de vida tradicional, la intromisión de actividades volcadas para el mercado evidentemente desordenó significativamente el estilo de vida y la economía tradicional xavante. Con el fin de facilitar y acelerar la asimilación de los Xavante a la economía y a la sociedad regionales, las políticas gubernamentales implementadas por el SPI y, posteriormente, por la Funai (Fundación Nacional del Indio, que substituyó al SPI desde 1967) los encorajaron para adoptar ciertas prácticas económicas, en particular la agricultura en los moldes tradicionales y la cría de ganado. Como las tierras de que los Xavante disponían ya no podían sostener su economía tradicional, ni suministrarles medios viables de subsistencia, ellos se tornaron cada vez más dependientes de los productos que cultivaban en las plantaciones, como también, de la Funai, con quien contaban para recaudar donaciones – frecuentemente , bienes que podían ser adquiridos en las ciudades próximas. Si en las décadas anteriores, la necesidad de dinero llevó a algunos hombres a ofrecerse como mano de obra remunerada a hacendados, actualmente, muchos xavante poseen cargos remunerados en la Funai, sea en sus propias tierras (como jefe-de- puesto), sea en las sedes regionales o inclusive en la sede central de este órgano en Brasilia. Remuneraciones provenientes de las pensiones, de los convenios entre las asociaciones indígenas y diversos órganos gubernamentales y no-gubernamentales y de cargos de profesores y monitores de la salud indígena, también entraron en los rendimientos generales obtenidos en la actualidad por las comunidades xavante.

El proyecto Xavante

Un gran proyecto económico patrocinado por el gobierno, iniciado a finales de los años 1970 que se arrastró por casi una década, insirió en las tierras xavante la agricultura del arroz mecanizada y a gran escala. Bajo el concepto de suministrar los medios para la futura auto-suficiencia económica de los xavante, y de demostrar el potencial de ellos para contribuir a la economía regional, el proyecto tenía como estrategia mayor la disminución de la intensa presión ejercida sobre la Funai por los líderes xavante siempre empeñados en reivindicar sus territorios tradicionales.

El “Proyecto Xavante”, como es conocido, fue extremamente problemático en varios aspectos. Su implementación exigía enormes dosis de conocimientos y habilidades tecnológicas, pericia administrativa e inversión financiera. Requería de conocimientos de química de suelos – de los fertilizantes apropiados para los suelos ácidos del ‘cerrado’ – y la capacidad de operar y cuidar de las máquinas como tractores y recolectores. El proyecto tuvo serios efectos sociales, exacerbando tensiones y generando rivalidades tanto al interior de las comunidades xavante como entre ellas, además de crear serios problemas para la Funai. La meta de conquistar un proyecto –acompañado de beneficios financieros y materiales (como, por ejemplo, un camión) – se convirtió en un incentivo para que los líderes establecieran nuevas comunidades. Los hombres xavante en busca de atención y de recursos financieros  acudían de manera intensa en las oficinas de la Funai, creando una situación que los administradores del órgano no tenían cómo manejar. Además, por causa de los proyectos, los Xavante concentraron una cantidad desproporcionada de los recursos financieros de la Funai, así como de la atención administrativa por ellas prestada. Al final de cuentas, en lugar de atenuar las demandas de los líderes xavante en Brasilia, el proyecto intensificó la presencia de los mismos en la capital federal, y los Xavante, más una vez más, pasaron  a ser el foco de atención de los medios nacionales. Esta vez, sin embargo, ignorando las tristes condiciones de las comunidades, motivo para que los líderes presionaran a la Funai en busca de apoyo, los medios retrataron a los Xavante de una manera extremamente negativa. A mitad de los años 1980, la Funai ya no podía controlar la situación, y los proyectos fueron, por fin, suspendidos.

El proyecto del cultivo de arroz desequilibró todavía más los patrones de subsistencia y dieta, creando casi una dependencia a una variedad no-nutritiva de arroz, alcanzando la condición de base de la dieta. Como resultado, muchos conocimientos sobre nutritivos alimentos tradicionales se perdieron. En algunas áreas, los grupos que reconocen la importancia de estos conocimientos están, hoy en día – muchas veces en colaboración con las organizaciones no-gubernamentales -, empeñados en recuperarlos y revitalizar las prácticas tradicionales de la recolección y el proceso alimenticio.

La condición de salud de los Xavante hoy

Como ya fue mencionado, los Xavante están en un proceso de recuperación demográfica con elevadas tazas de natalidad y un crecimiento poblacional que se mantiene regular desde fines de la década de 1960. La mortalidad infantil, sin embargo, es relativamente alta – significativamente superior a la media brasileña. Un estudio reciente muestra que apenas 86% de los niños y niñas sobreviven hasta los 10 años de edad. En muchos casos, las causas de la muerte resultan de enfermedades que pueden ser tratadas, de precarias condiciones sanitarias, que podrían ser mejoradas con medidas básicas de salud pública, o de la contaminación del agua. Enfermedades gastrointestinales (gastroenteritis) e infecciones respiratorias corresponden a una significativa proporción de las muertes entre los niños y las niñas. En varias aldeas, los excrementos humanos llegan a las fuentes de agua de que se sirven los miembros de la comunidad. Agrotóxicos de las haciendas vecinas también contaminan las reservas hídricas.

La acumulación de basuras y de excrementos humanos en las aldeas y sus inmediaciones, como también, la contaminación de las fuentes de agua conforman, hoy, serios riesgos de salud pública en las comunidades xavante. Estos problemas surgen, en parte, por los cambios del patrón de vida seminómada para el sedentarismo. En el pasado seminómada, como el lugar de la instalación de las aldeas era frecuentemente cambiado, el hábito de depositar deshechos cerca de las casas no presentaba serios riesgos para la salud, como ocurre actualmente. Además, el cúmulo de basura se ve exacerbado por la introducción de materiales que a diferencia de los tradicionales residuos orgánicos, no se descomponen con rapidez. Plásticos y productos tóxicos, como pilas eléctricas, contaminan las aldeas contemporáneas.

El sedentarismo, la falta de caza y de otras fuentes de proteína, como también los planes desarrollistas de la Funai resultaron en dramáticas transformaciones en la dieta de los xavante, que los han llevado a la desnutrición y a problemas de salud relacionados, como la anemia. Los cambios en la dieta, en especial el reciente gusto adquirido por el azúcar y la harina de trigo refinada, también se expresan en una alarmante incidencia de diabetes. Como este, el consumo de alcohol y el alcoholismo, que se relacionan con las situaciones de tensión social y son las más graves en comunidades situadas cerca de las ciudades, traen nuevos problemas. La diabetes, el alcoholismo y también la tuberculosis – de incidencia relativamente alta en algunas comunidades – son, para los Xavante, nuevas enfermedades.

El acceso a los servicios de salud es un serio problema para los Xavante contemporáneos. El acto administrativo que, en 1999, transfirió la responsabilidad por la salud indígena de la Funai a la Funasa (Fundación Nacional de Salud) no mejoró la situación. La Funasa presta sus servicios a los pueblos indígenas, muchas veces en colaboración con las ONG´s locales, por medio de los llamados Distritos Sanitarios Especiales Indígenas (DSEIs). La atención a la salud en las aldeas xavante continúa deficiente, cuando no enteramente ausente. La mayor parte de los casos, los puestos de salud en las comunidades cuentan con personal entrenado en grado mínimo –auxiliares de enfermería no-indios y Xavante que actúan como monitores de salud. Es sobre todo, en los centros urbanos, y no en las tierras xavante, que está el personal entrenado. Los profesionales del área médica y odontológica que atienden a los xavante trabajan a base de intervenciones curativas; la falta de recursos impide el desarrollo de programas preventivos. Cuando son tratados en los puestos de salud que sirven a la población en general, los Xavante sufren, muchas veces, discriminación por parte de los profesionales responsables, que carecen de entrenamiento y sensibilidad para lidiar con los pueblos indígenas. El racismo que prevalece en los centros urbanos y entre los trabajadores del área de atención a la salud exacerba la renuencia de los Xavante para buscar atención de la medicina clínica occidental, desanimándolos, inclusive cuando se trata de casos graves, a dirigirse a los hospitales.

Organización Social y ceremonias

Organización social

Como ocurre con todas las sociedades jê, la organización social xavante consiste en agrupamientos binarios, o sea, en un conjunto de “mitades” que se entrecruzan.

Uno de estos arreglos binarios, determinados por la descendencia patrilineal, organiza a las personas en dos clases matrimoniales, llamadas poriza'õno y öwawe. El arreglo dicta que un individuo se debe casar con alguien del otro grupo, o “mitad”.

Otro ordenamiento binario que expresa la filosofía dualista xavante organiza a las personas también en dos mitades, sin embargo, el criterio en este caso no es el matrimonial, sino el de la distinción por edades. Se forman así dos grupos que se pueden llamar de mitades agámicas. Cada una de estas mitades agámicas está compuesta por cuatro subgrupos que los antropólogos denominan como clases de edades. Así, tenemos en la Sociedad Xavante la existencia de ocho clases de edad, siendo cada una de estas compuesta por personas de más o menos la misma edad.

Como será ilustrado a seguir con mayor precisión, el ciclo de las clases de edad en la Sociedad Xavante envuelve una compleja ordenación de sucesión en el tiempo: la formación de las clases de edad, o sea, sus sucesiones en el tiempo, no se dan dentro de la misma mitad agámica, y si, de manera alternada, articulando el conjunto de las ocho clases de edad y, por lo tanto, de las dos mitades agámicas. Es importante anotar también que el ciclo de las clases de edad varía entre dos grandes conjuntos de aldeas que poseen mayores semejanzas dialectales y sociológicas entre sí, las cuales el antropólogo Davi Maybury-Lewis, pionero de los estudios sobre los Xavante, denominó como “Xavantes Occidentales” y “Xavantes Orientales”.

En las dos tablas abajo está representado el ciclo de las clases de edad entre los “Xavante Occidentales” y “Orientales”. Debe repararse que el nombre de cada clase de edad es el mismo en ambas regiones, sólo cambiando el orden de la sucesión de aquellas que componen a las respectivas mitades ágamas identificadas por el número 2.

Ciclo das classes de idade entre os Xavante Ocidentais e Orientais.
Ciclo das classes de idade entre os Xavante Ocidentais e Orientais.

Las flechas indican que la constitución de cada clase de edad se alterna de una mitad para la otra dentro de un ciclo que puede durar hasta 40 años. El ciclo se reinicia con la formación de aquella clase de edad que había sido la primera en ser formada. O sea, encontramos en la sociedad Xavante personas que pertenecen a la misma clase de edad – por ejemplo, Abare´u – independientemente de ser adolescentes o viejos (que ya vivieron el ciclo completo previsto por el sistema).

Para que esto quede más claro, es importante comprender uno de los principios que orienta a la constitución del sistema de clases de edad xavante que se relaciona, justamente, al ciclo de la madurez de la persona xavante: a las categorías de edad.

En el caso masculino, los niños se vuelven miembros de una clase de edad aproximadamente entre los 7 y los 10 años de edad, cuando son introducidos en la “Casa de los Solteros” – Hö. Durante este período ellos comienzan a ser conocidos como wapté (pre-iniciados). Los wapté viven conjuntamente en el Hö (“Casa de los Solteros”) durante un  período que varía de 1 a 5 años y allí son orientados principalmente por un grupo de hombres más viejos, sus padrinos, necesariamente de la misma mitad agámica. En su vivencia en el Hö, los wapté se apropian de habilidades e informaciones que serán fundamentales para sus vidas como hombres iniciados. Las niñas también participan, así como los niños, del sistema de clases de edad, sin embargo, a diferencia de ellos, las niñas no se separan de sus familias, continuando así viviendo normalmente en sus casas.

Grupo de waptés (pré-iniciados) saem do Hö (Casa de Solteiros). Foto: Rosa Gauditano
Grupo de waptés (pré-iniciados) saem do Hö (Casa de Solteiros). Foto: Rosa Gauditano

Después del período de residencia en la “Casa de los Solteros”, un elaborado y complejo ceremonial – que culmina con el ritual de la perforación de las orejas- transforma a los niños pre-iniciados en adultos iniciados. Las niñas se vuelven adultas cuando dan a luz a su primer hijo.

La vida adulta para ambos –niños y niñas – está dividida en cuatro fases: iniciados recientes (‘ritai’wa); jóvenes adultos (ipredupté ou da-ñohui´wa); adultos maduros (iprédu) y viejos (ihí). Después que un xavante muere comienza a pertenecer a la categoría de los hoimana´u´ö (“ancestrales”, también conocidos como sare´wa o wazapari’wa dependiendo del contexto), que pueden renacer en un continuo ciclo de vida.

En el caso de los hombres xavante es justamente cuando los niños entran en la “Casa de los  Solteros” – identificados entonces con la categoría de edad wapté – que su ciclo de formación como persona se articula al sistema de clases de edad. Si la clase está siendo constituida en aquel período en la aldea es, por ejemplo, la de los Hötörã, todos los niños independiente de su filiación a las mitades matrimoniales –pertenecerán para el resto de la vida a esta clase. La próxima clase y, por lo tanto, la próxima generación de wapté, necesariamente harán parte de una clase de edad perteneciente a la otra mitad ágama, según se ha presentado anteriormente en las dos tablas sobre el ciclo de las clases de edad entre los “Xavante Occidentales” y los “Xavante Orientales”.

Las dos agrupaciones exógamas (las mitades matrimoniales, fundadas en la patrilinealidad) y las dos otras mitades ágamas (compuestas cada una por cuatro clases de edad y fundadas en el criterio de edad) son la base de gran parte de la vida social xavante. Son criados, como también exhibidos públicamente, por numerosas actividades ceremoniales.

Cerimoniais Wai´a: “el secreto de los hombres

Cerimonial do Wai´á. Foto: Rosa Gauditano
Cerimonial do Wai´á. Foto: Rosa Gauditano

En el caso de los hombres hay un tercer conjunto de agrupamientos – por lo tanto, diferente de las mitades ceremoniales y de las mitades ágamas – que se asocia al ceremonial wai´a, importante complejo ritual masculino, y que genera más divisiones e intersecciones entre los grupos. En el wai´a los hombres tienen acceso y repasan conocimientos considerados “sobrenaturales”, directamente relacionados a las dicotomías vida/muerte, bien/mal, enfermedad/cura. Diferente de los demás rituales descritos abajo, el wai´a es una ceremonia en la que solamente los hombres participan.

 

Cerimonial del Oi´ó

La primera ceremonia pública en que los niños pequeños se comprometen es la contienda con clavas llamada ói´ó. De esta, los niños participan desde la época en que ya pueden portar una clave y dirigirse por su propia cuenta al ring de combate hasta cuando están listos para ser conducidos a la casa de los solteros, lo que ocurre en algún momento entre sus siete a diez años de edad. La lucha pone en evidencia la oposición entre las mitades exogámicas patrilineales (las mitades matrimoniales), pues cada niño es pintado en la cara con la señal de su respectiva mitad. El oi´ó también cultiva y demuestra el espíritu combativo de los niños y su capacidad de enfrentar también algunos desafíos físicos, dos importantes características masculinas en esta sociedad de cazadores-recolectores.

 

Wa´i y Uiwede: luchas corporales y ‘corrida de tora

Otras dos competencias deportivas ceremoniales que los Xavante aprecian son las luchas corporales wa´i y las corridas de relevo con los troncos de buriti (especie de palmera), llamadas ‘uiwede’. Éstas incitan y exhiben las rivalidades jocosas entre las mitades ágamas opuestas, también cultivan y demuestran cualidades muy importantes para el tradicional estilo de vida xavante: la fuerza y la resistencia físicas.

Corrida de Toras. Revista Manchete
Corrida de Toras. Revista Manchete

Las luchas wa´i enfatizan públicamente las divisiones tanto exógamas como ágamas, al tiempo que las corridas de relevo enfatizan las últimas, en la medida en que colocan como adversarios a las clases de edad de mitades ágamas opuestas. Las luchas wa´i ocurren antes de la conducción de los niños a la casa de los solteros, momento en que se vuelven oficialmente miembros de una de las ocho clases de edad xavante. En cada lucha se oponen individuos de las dos mitades exogámicas (poriza´õno y öwawê). En las luchas, niños de la misma edad, así como las niñas, reaccionan a las burlas y provocaciones de un hombre. En pié, ambas partes se agarran vigorosamente, y los combates terminan cuando una de ellas, en general el hombre, consigue derrumbar a la otra. Hay en estos relajados desafíos una considerable ventaja de tamaño de los hombres en relación a sus oponentes infantiles. Esto se explica porque estos hombres, que vendrán a ser “padrinos” de la nueva clase de edad en formación, son siempre de una clase de edad más vieja, aun cuando sean de la misma mitad agámica. O sea, cuando los wapté pre-iniciados entran en la “Casa de los Solteros” y forman una nueva clase de edad – por ejemplo, la de los  Hötörã -,  sus padrinos serán los miembros de la clase de edad Sada´ro que ya pasaron para la categoría de edad “jóvenes-adultos” llamada ipredupté o da-ñohui´wa y que pertenecen a la misma mitad ágama.

Cuando las niñas son convocadas al ring para luchar el wa´i, es muy frecuente que se junten para arremeter colectivamente contra un único hombre, a quien persiguen en una divertida batalla –al lado, los espectadores se deleitan, emitiendo risas e incentivos.

En las corridas de relevo cada participante se esfuerza al máximo a lo largo de trayectos cortos, portando sobre los hombros un enorme y pesado tronco de buriti (aproximadamente 80 kilos para los hombres y 60 para las mujeres). En seguida, trata de transferir el tronco a los hombros de algún otro miembro de su “equipo”, de la misma clase de edad o de la misma mitad ágama, que queda a la espera. Estos troncos, extremamente pesadas, son transportadas por los corredores a lo largo de trayectos de extensión aproximada entre seis y ocho kilómetros, que terminan en el centro de la aldea. Las corridas siempre envuelven personas del mismo sexo y oponen equipos compuestos, cada cual, por clases de edades de las mitades ágamas. Apenas los adultos pueden transportar los troncos. Sin embargo, estas corridas son acompañadas por todos los miembros físicamente aptos de la comunidad, lo que hace de éstas, eventos excepcionalmente animados y divertidos. El correr con troncos es, sin duda, una de las actividades deportivas favoritas de los Xavante.

Da-ño're: ‘performance’ colectivo de canto y danza

Da-ño're: perfomance coletiva de canto e dança. Foto: Revista Manchete
Da-ño're: perfomance coletiva de canto e dança. Foto: Revista Manchete

Así como ocurre en otros ceremoniales, miembros de las principales clases de edad que participan de las corridas de troncos se dedican, después de éstas, a la práctica del da-nho’re: performance colectivo de canto y de danza. Los equipos de cada mitad ágama comienzan sus respectivas performances en extremos opuestas del anillo de casas dispuestas en forma de herradura; a partir de ahí, siguen en direcciones contrarias, parando para cantar y danzar en los patios de determinadas residencias. Acústica y visualmente, el performance destaca la oposición y la rivalidad entre las clases de edad de mitades ágamas opuestas, particularmente cuando los dos grupos cantan y danzan en frente de las casas vecinas, próximas a los vértices del semicírculo de casas.

Como forma de comportamiento expresivo, el da-nho’re es masculino por excelencia, aunque las mujeres también lo ejecuten en ciertas ocasiones. Constituye la más importante de las actividades públicas específicas en que los pre-iniciados que residen en la casa de los solteros (conocidos como wapté) y los jóvenes recién iniciados (conocidos como ‘ritai’wa’) se envuelven como miembros de clases de edad. Performances da-nho’re engendran lazos emocionales extraordinariamente fuertes entre los que participan de éstas.

Los da-nho’re son composiciones que los hombres iniciados “reciben” de los ancestrales en sueño.

Performance ritual presente no ciclo de iniciação masculina dos wapté. Revista Manchete
Performance ritual presente no ciclo de iniciação masculina dos wapté. Revista Manchete

En la ceremonia de perforación de las orejas, punto alto del complejo de iniciación masculina, un nuevo iniciado obtiene sus primeros aretes: pequeños cilindros hechos de madera que los Xavante consideran que poseen poderosas capacidades inductoras para soñar. Actualmente, los hombres jóvenes establecen una analogía entre los aretes y las antenas de radio: los aretes vuelven a los hombres aptos a “sintonizar” a los ancestrales mientras sueñas. Estos objetos apuntan para la aptitud de un joven del género masculino a representar sus sueños como cantos, habilidad que constituye un importante criterio de determinación de estatus social del hombre adulto. Cuando las mujeres y jóvenes ejecutan da-nho’re  ellas cantan y danzan junto con los hombres. En una cierta ceremonia que hace parte del complejo de iniciación masculina, sin embargo, un grupo femenino de clase de edad ejecuta da-nho’re  sin los hombres. Como no poseen los aretes, las mujeres son, en general, consideradas incapaces de soñar da-nho’re . Algunas de ellas, con todo, son conocidas por soñar-componer da-nho’re  constituyéndose en  excepciones en ese sentido.

Fútbol

Hoy en día, sumado a sus tradicionales actividades ceremoniales y deportivas, los Xavante son ávidos futbolistas. Partidos de futbol se dan tanto en el ámbito intra como en el inter comunitario. Torneos futbolísticos intra-comunitarios configuran una nueva motivación para que una determinada comunidad se reúna a fin de divertirse con la competencia deportiva – y para dedicarse a discusiones políticas, es claro, ya que los hombres más viejos, en especial, aprecian fuertemente el debate político.

Adaba: celebración del matrimonio

Cerimonial de Casamento. Foto: Rosa Gauditano
Cerimonial de Casamento. Foto: Rosa Gauditano

El matrimonio preferencial entre los Xavante es realizado entre un grupo de hermanos y hermanas, del cual también deriva la posibilidad –siempre abierta por el sistema – de la poliginia sororal (el matrimonio de un hombre con diversas hermanas reales y/o clasificatorias). Un hombre xavante, después del matrimonio, comienza a vivir en la casa del suegro, por lo tanto, se trata de una sociedad que practica la uxorilocalidad.

La celebración xavante del matrimonio, ‘adaba’, se da después de que la pareja ha vivido junta durante un cierto período, cuando la unión ya es estable. La ceremonia en sí consiste en un intercambio solemne de alimentos de dos días de duración, que representa las contribuciones del hombre y de la mujer a la unión matrimonial. Durante el primer día, el novio, adornado con pintura corporal, atraviesa el patio central de la aldea cargando un enorme cesto, repleto de carne de caza, y la deposita en el patio doméstico de los parientes de la novia. Por tradición, se obtiene esta carne en prolongadas excursiones de caza conocidas como ‘da-basa’, a la cual concurren el novio y los hombres emparentados. Usualmente, las cacerías nupciales ‘da-bas’a duran de tres a cuatro semanas, o hasta que se consiga carne suficiente, que es ahumada. Hoy, por causa de la escasez cinegética, los grupos de hombres emparentados salen a jornadas de caza de un único día de duración llamadas ‘sérére’ y, en vez de retornar a la aldea con presas ahumadas, traen carne fresca.

En la participación femenina en la ceremonia nupcial ‘adaba’, los parientes de la novia hacen y distribuyen un enorme pastel para los demás miembros del grupo. En otros tiempos, éste era elaborado con harina de maíz; hoy, lo normal es que sea hecho con harina de trigo comprada. La masa es envuelta en hojas de plátano y asada en el horno de barro. Cuando el pastel está listo, la novia totalmente pintada con el rojo del urucum y usando un collar de dientes de capibara, se pone de rodillas sobre una estera de paja en el centro de la aldea. Una joven de la otra mitad exogámica le trae una pequeña prenda, que se cambia por el collar de dientes de capibara. La novia retorna a su casa y el pastel nupcial se ofrece a la familia del novio, para su distribución. Ni la novia, ni el novio comparten los alimentos de la ceremonia nupcial.

Nominación

Tebe - Festa de Nominação Masculina. Foto: Rosa Gauditano
Tebe - Festa de Nominação Masculina. Foto: Rosa Gauditano

El proceso de nominación xavante es parte de un complejo sistema de intercambios ceremoniales entre las mitades, siendo que la literatura registra, inclusive disputas entre los individuos pertenecientes a las mitades opuestas por la posesión de grandes nombres de prestigio. El conjunto de nombres masculinos xavante no sólo identifica a un determinado individuo, como  también se trata de un criterio importante para distinguir la pertenencia a los linajes que componen cada una de las dos mitades exogámicas xavante. Muchas veces, un hombre xavante se identifica a un linaje a través del reconocimiento de su filiación a un ancestral que haya adquirido durante la vida bastante prestigio político. En muchos casos, el nombre de mayor prestigio de estos ancestrales fundadores – un hombre xavante puede adquirir hasta ocho nombres durante su vida – es el mismo que denomina a uno de los innumerables linajes xavante. Antes de la segunda fase de su proceso de socialización – cuando se torna wapté (pre-iniciado, habitante en la casa de los solteros) – un “niño” xavante es identificado al “linaje” patrilineal del cual es “heredero nominal” por el primer nombre que recibe aproximadamente a los cinco años.

La mayor parte de los casos son “soñados” por los miembros de su linaje patrilineal. Esta herencia será reforzada cuando el “niño” comience a ser clasificado en la categoría de edad de los wapté (pre-iniciado), ya que será nuevamente bautizado por otro nombre, en la gran mayoría de los casos, también “soñado” por los miembros de su linaje paterno.

Parori´wa - Festa de Nominação Masculina. Foto: Rosa Gauditano
Parori´wa - Festa de Nominação Masculina. Foto: Rosa Gauditano

La ceremonia de nominación de las mujeres, Pi’õ-nhisi, es una celebración exclusivamente para ellas. Por incluir contactos extra-conyugales, su práctica fue desaprobada por los misioneros y abandonada por muchos grupos xavantes después del contacto. En el área de Pimentel Barbosa, ella continuó siendo practicada hasta mediados de los años 1980, pero no logró una continuidad después de ser realizada en 1986. En otras partes, en comunidades que están afirmando su independencia de la influencia misionera, ésta viene reestableciéndose.

Los xavante en la esfera pública

Mário Juruna, deputado federal no Congresso Nacional. Foto: © Luiz Antônio Ribeiro/Agência O Globo, 1984
Mário Juruna, deputado federal no Congresso Nacional. Foto: © Luiz Antônio Ribeiro/Agência O Globo, 1984

A partir de la segunda mitad de la década de 1970, habiéndose recuperado de la desorientación generada por el contacto y, en muchos casos, de los efectos devastadores de las enfermedades y epidemias por él inducidas, los Xavante comenzaron a reivindicar la recuperación de sus tierras tradicionales. La proximidad geográfica en relación a Brasilia y la creatividad en la adopción de estrategias para conquistar la atención pública permitieron que sus líderes fueran a la capital federal para presionar, con eficacia, a altos funcionarios del gobierno.

Un líder en particular, Mário Juruna, se destacó por su ingenio y creatividad para atraer la atención pública, para las reivindicaciones territoriales xavante y para el tratamiento concedido a los pueblos indígenas en el Brasil.

Oriundo de São Marco y dueño de un estilo franco y sincero, Mário Juruna se tornó en un líder xavante nacionalmente famoso. Su manera directa de criticar la corrupción de altos funcionarios del gobierno, así como el uso de grabador  exponía públicamente las falsas promesas hechas por tales autoridades. Al final del período de la dictadura militar, hicieron que fuera aclamado a nivel nacional. Las críticas de Juruna hicieron eco en las inquietudes de una amplia base social, y él se tornó en un símbolo que representó a los sectores menos favorecidos y a los desproveídos de tierra en el país. En 1982, fue elegido diputado federal, por el estado de Río de Janeiro, convirtiéndose en el primer y único líder indígena brasileño que llegó al Congreso Nacional. Cuatro años después, con menos de un tercio de los votos obtenidos en la primera elección, no pudo reelegirse.

Celestino Xavante em frente à sede da Funai em Brasília (1979). Foto: Agência O Globo
Celestino Xavante em frente à sede da Funai em Brasília (1979). Foto: Agência O Globo

Paralelamente, otros líderes xavante se destacaron por la lucha a favor de sus derechos, particularmente, los territoriales, siendo que muchos de estos todavía continuaban activos: continuaban siendo francos defensores de los derechos de los servicios sociales, y de la protección a las tierras demarcadas y la campaña para la protección del ‘cerrado’, donde éstas se encuentran.

Desde el final de la década de 1980, sacando provecho de los cambios promovidos por la nueva Constitución brasileña, los grupos xavante comenzaron a formar asociaciones civiles. Estas entidades permiten que reciban apoyos financieros directos de ONGs, del Gobierno Federal y de otros donadores, para desarrollar proyectos a favor del mejoramiento de las condiciones de vida en las comunidades. Sus esfuerzos van desde proyectos con el objetivo de promover la educación, las condiciones sanitarias, la atención a la salud y nutrición hasta planes para la generación de renta. Entre los últimos, están los proyectos como los de turismo eco-cultural, de manejo de caza sostenible, de cría de abejas para la producción de miel, hasta la negociación de músicas xavante para la producción de alertas sonoras de teléfonos celulares.

Las asociaciones y comunidades xavante también están haciendo esfuerzos para divulgar las informaciones sobre su modo de vida y las dificultades que hoy enfrentan – como campañas por la preservación del cerrado (http://wara.nativeweb.org/associacao.html) -, como también para introducir respeto por su cultura entre los no-xavantes. Además de realizar seminarios en escuelas y otros ambientes educativos, sobre todo, en eventos relacionados al Día del Indio en abril, algunos de ellos han aprovechado las oportunidades abiertas en medio de la alta visibilidad, que les permiten alcanzar públicos mayores, vía sites en la Internet y la producción de videos de autoría indígena. (http://www.ideti.org.br/ e http://www.videonasaldeias.org.br).

Las Asociaciones xavante también están involucradas en campañas para promover la conciencia y la comprensión, como también, en los programas gubernamentales de desarrollo, como la construcción de represas hidroeléctricas y de la Hidrovía Araguaia-Tocantins. Se trata de intentos de instruir a los Xavante sobre cómo la implementación de estos proyectos, del mismo modo que la agricultura intensiva que se practica en la región, irán a afectar sus tierras, los cursos del agua de que ellos dependen y sus medios de vida.

Para los Xavante , el río de las Mortes, llamado ö wawe (água grande) en la lengua nativa, es el centro fluvial de cuatro de sus nueve tierras: Areões, Pimentel Barbosa, Sangradouro/Volta Grande y São Marcos. El río sostiene a la flora y a la fauna de las cuales los Xavante dependen en términos de subsistencia física y cultural, suministrando los recursos que ellos utilizan en su rica vida ceremonial. La viabilidad del río de las Mortes, afluente del río Araguaia, está permanentemente amenazada, bien sea por los efectos del agro negocio a gran escala, en especial del cultivo de la soya, a lo largo de su curso, y de sus afluentes y en las cabeceras del sistema, o por los planes de implementación de la Hidrovía Araguaia-Tocantins y de las hidroeléctricas. El cultivo de la soya, juntamente con la cría extensiva de ganado y la deforestación asociada, están degradando los sistemas fluviales de la región y con impactos, inclusive, sobre la mayor reserva de agua dulce del mundo, el acuífero Guarani.  Mato Grosso se configura como el mayor estado productor de soya del Brasil, país que ahora ocupa la posición de mayor exportador mundial del grano –frente a los Estados Unidos, su mayor productor mundial.

Hoy, Mato Grosso también es el estado brasilero líder en quemas e incidencia de deforestación. Los gobiernos federal y estadual se alinean en el apoyo al agro-negocio, en especial a la forma de cultivo de la soya, que utiliza pesadas dosis de agrotóxicos y de fertilizantes químicos, lo que viene llevando a la deforestación de las áreas que protegen los nacimientos de los afluyentes del río de las Mortes. El cultivo descontrolado de la especie en áreas inmediatamente adyacentes a los territorios de los Xavante viene generando efectos deletéreos sobre los recursos naturales de los cuales dependen. Para ellos, además de ser fuente de la producción y reproducción de su sobrevivencia física, el ‘cerrado’ es fundamental a su vida espiritual y ceremonial.

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  • Etenhiritipá - Cantos de tradição Xavante, Quilombo Música/Warner Music Brasil Ltda, 1994. (Cd)

 

  • At the threshold. Dir.: Richard Meech; Michael Grant. Vídeo cor, VHS, 60 min., 1992. Prod.: Richard Meech; Michael Grant

 

  • Etenhiritipa : cantos da tradição Xavante. Dir.: Belisário França; Silvestre Campe. Vídeo Cor, VHS, 3 min. e 38 seg., 1994. Prod.: Angela M. Pappiani

 

  • Hepari Idubrada, obrigado irmão. Dir.: Divino Tserewahu. Vídeo Cor, 17 min., 1998. Prod.: CTI

 

  • Mistaken identity. Dir.: Richard Meech; Michael Grant. Vídeo cor, VHS, 60 min., 1992. Prod.: Richard Meech; Michael Grant

 

  • Tem que ser curioso. Dir.: Caimi Waiasse. Vídeo Cor, 16 min., 1997. Prod.: CTI

 

  • Visita a reserva do Sangradouro. Dir.: Cláudia Menezes; Arquimedes Xavante. Vídeo cor, VHS, 45 min., 1993. Prod.: Cláudia Menezes; Cepaveh.

 

  • Wapte Mnhono - iniciação do jovem Xavante. Dir.: Bartolomeu Patira et al. Vídeo Cor, 75 min., 1999. Prod.: CTI

 

  • Wai'A e o mundo Xavante. Dir.: Rodrigo Guimarães. Vídeo cor, VHS, 2001. Prod.: Rodrigo Guimarães

 

  • Wai'A Rini : o poder do sonho. Dir.: Divino Tserewahu. Vídeo Cor, VHS NTSC, 65 min., 2001. Prod.: Vídeo nas Aldeias

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