Foto: Tiago Moreira dos Santos, 2010.

Munduruku

  • Autodenominação
    Wuyjuyu
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    AM, PA13.755 (Siasi/Sesai, 2014)
  • Familia linguística
    Munduruku

Organizaciones Indígenas

Los Munduruku participaron de la segunda Asamblea de Jefes Indígenas realizada en Brasil, que ocurrió en mayo de 1975, en la aldea Misión Cururu, con la presencia de líderes de varias etnias (la primera Asamblea ocurrió en la sede de la Misión Anchieta, en abril del 74, y no contó con representantes Munduruku). Las primeras Asambleas por iniciativa de los líderes y con la participación de caciques y representantes de la mayoría de las aldeas Munduruku ocurrieron en los años de 1985/86, y tenían como tema principal la demarcación de la tierra, además de la discusión sobre los problemas relacionados con la educación, la salud, el medio ambiente y otros proyectos orientados hacia la economía de las comunidades. Pero los encuentros sólo comenzaron a ser registrados a partir de la realización de la I Asamblea General del Pueblo Munduruku, en 1989. Con el pasar de los años la organización fue madurando, la participación fue creciendo y las discusiones se ampliaron.

Como medio de organización formal, los Munduruku del alto río Tapajós crearon en 1991 la Asociación Indígena Pusuru, por iniciativa de algunos líderes y con el objetivo de organizar las reivindicaciones volcadas para la demarcación de la tierra, como también para desarrollar las acciones referentes a la defensa del medio ambiente, educación, salud y otros problemas enfrentados por la población. Durante el mismo año, los líderes entendieron que era necesaria una forma de organización que ejerciera un papel político más directo, orientando las discusiones y posibilitando la participación amplia de los representantes de varias comunidades Munduruku. Surgió entonces el Consejo Indígena Munduruku del Alto Tapajós (CIMAT).

Durante 2002 fue realizada la XVI Asamblea General, la primera después de la conclusión de los trabajos de demarcación de la tierra, por la cual muchos líderes junto a sus comunidades lucharon.

No obstante, los desafíos son muchos. La difícil localización, entre otros factores, desestimula las relaciones de intercambio más constantes con otras entidades indígenas, el conocimiento de otras experiencias y la búsqueda de aliados para enfrentar los problemas contemporáneos. La organización de los Munduruku, como la de muchos pueblos indígenas en Brasil, vive una situación de casi aislamiento que dificulta una madurez política mayor, quedando sujeta, muchas veces, a la interlocución desfavorable con los agentes locales que no tienen compromiso con los derechos indígenas.

Aun con esta situación, las dos entidades actúan juntas y vienen realizando varias acciones importantes para el fortalecimiento del pueblo Munduruku. Presentaron, en 1998, un proyecto que fue aprobado por el PPTAL (Proyecto Integrado de Protección a las Tierras y a las Poblaciones Indígenas del Amazonas Legal Brasileña), cuando fue implementada la red de radiofonía coordenado por la Pusuru y el CIMAT, estableciendo la comunicación entre 10 aldeas localizadas en puntos importantes para la protección del territorio, y para la articulación de las actividades, hecho que contribuyó para mejorar la comunicación y el intercambio, consolidando la organización.

Durante 2001, las entidades ejecutaron, con el apoyo del PPTAL, el proyecto de Acompañamiento de la Demarcación de la Tierra Indígena Munduruku, siendo que en 2002 fue ejecutado el Proyecto de Fiscalización de la referida Tierra Indígena, renovado recientemente. La Pusuru y el CIMAT coordinan las actividades de movilización de los Munduruku, encaminan las reivindicaciones de sus derechos y son interlocutoras en las relaciones con las instituciones públicas. Para atender estos objetivos, fue instalada una sede en la ciudad de Jacareanga.

Sin embargo, la interferencia de los poderes públicos locales en las cuestiones relacionadas a la vida de los Munduruku ha sido cada vez más presente. Este hecho aliado a la omisión y desinterés de la Funai regional en las cuestiones relativas a sus atribuciones han representado una seria amenaza al proceso de consolidación de la organización de los Munduruku de forma autónoma e independiente.

Escuela

Otro aspecto que merece registro en el proceso de organización de los Munduruku es el interés que ellos siempre tuvieron en la mejoría de la educación escolar. Muchas de las escuelas existentes surgieron por iniciativa de las comunidades, siendo que varios profesores indígenas actuaron durante años como voluntarios, contribuyendo para la alfabetización y el sentimiento de compromiso de muchos jóvenes que se encuentran hoy participando de las acciones de interés comunitario. Los trabajos de capacitación de los primeros profesores fueron iniciados a partir de la mitad de la década de 1970, con el apoyo del SIL (Sociedad Internacional de Lingüística) y de la Misión São Francisco.

Después del largo intervalo, las actividades escolares fueron retomadas con un nuevo formato y nuevos principios a finales de la década de 80, algunas por iniciativa del CMI (Concejo Indigenista Misionario) y otras de la Funai. Actualmente se encuentra en vigor el Proyecto de Formación de Magisterio Indígena Munduruku, bajo la coordinación de la Funai y en alianza con la Sección de Educación Indígena de la SEDUC-PA (Secretaria de Educación de Para), contando también con el apoyo de las entidades Munduruku y de la Misión Batista y la Misión Cururu. El curso, dividido en módulos e iniciado en 1998, está en proceso de reconocimiento por el Concejo Estatal de Educación del Para.

Salud

Entre los problemas contemporáneos enfrentados por los Munduruku, especialmente los localizados en las comunidades de la región del río Tapajós, no puede dejar de ser registrada la situación de precariedad de la asistencia a la salud. La atención a la salud indígena en la región es coordenada por la Funasa (Fundación Nacional de Salud), a través de un convenio con la Alcaldía de Jacareacanga.

Los problemas de salud se acumulan con el pasar del tiempo, a pesar de que algunos aspectos han sido objeto de estudios realizados hace algunos años, como la contaminación por mercurio citada anteriormente, y la gran incidencia de hepatitis B, apuntada por los estudios del Instituto Evandro Chagas, desde el inicio de la década de 90. Paralelamente a estas enfermedades, los  numerosos casos de tuberculosis, malaria e infecciones respiratorias, ocasionan muchas muertes, y continúan siendo preocupantes. La participación y el control social en la política de salud son todavía muy débiles, y no tienen articulación suficiente para fiscalizar y demandar sus derechos, teniendo una ejecución que no atiende de forma mínimamente satisfactoria las necesidades de salud del pueblo mundurukú.

Otro problema que ha interferido en la salud de los munduruku, es el relativo a las relaciones establecidas con una frecuencia cada vez mayor con la ciudad de Jacareacanga, municipio implantado en 1993, incluyendo casos de éxodo de familias enteras. Han sido cada vez más frecuentes los casos de enfermedades sexualmente transmisibles, y los prejuicios sociales causados por la asiduidad con que los jóvenes se desplazan hasta la referida ciudad.

En las otras localidades

Los Munduruku que están en las otras áreas también han trazado caminos semejantes en la lucha por sus derechos y en la consolidación de sus organizaciones. En la Praia do Indio y en el Mangue, tierras pequeñas en la ciudad de Itaituba, existe la Asociación Pari´rip y un proyecto de revitalización de la lengua y de la cultura iniciada por la Escuela Indígena, que la comunidad mantiene con el apoyo de una organización no- gubernamental y de la Funai.

En la Tierra Indígena Coatá-Laranjal, en el Amazonas, la demarcación también fue acompañada por la Asociación Indígena existente a través del proyecto financiado por el PPTAL (Proyecto Integrado de Protección a las Tierras y a las Poblaciones Indígenas del Amazonas Legal Brasileña). Actualmente, existe en la comunidad un proyecto de producción de melaza de caña de azúcar y panela, financiado por la Funai a través de la Administración Regional de Manaos.

Durante los últimos años, los Munduruku de estas diferentes áreas han buscado formas de aproximación y contactos más regulares con el objetivo de intercambiar experiencias y compartir aspectos de la cultura. Este es un deseo que, a pesar de las dificultades y caso se realice, podrá generar conocimientos y alternativas inéditas para caminar y enfrentar nuevos desafíos.