De Pueblos Indígenas en Brasil
Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998

Nahukwá

Autodenominación
¿Donde están? ¿Cuántos son?
MT 169 (Siasi/Sesai, 2020)
Familia linguística
Karib
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Los Nahukuá componen el más diminuto de los grupos que integran el área cultural conocida como Alto Xingu, contenida por el Parque Indígena del Xingu, en el que los pueblos hablan diferentes lenguas, aunque comparten modos de vida y una misma visión del mundo. Están, asimismo, articulados por medio de un sistema de intercambios comerciales, rituales interétnicos y patrones de casamiento entre diferentes pueblos. En esta sección se encuentran algunas particularidades de los Nahukuá situados en este universo del Alto Xingu. Las informaciones generales sobre el Alto Xingu están en la página dedicada al Parque.

Lengua

Aula de matemática com o professor Kaman Nahukuá. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998
Aula de matemática com o professor Kaman Nahukuá. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998

Como los Kalapalo, los Kuikuro y los Matipu, los Nahukuá hablan una lengua de la familia Karib. Los Nahukuá comparten el mismo dialecto con los Kalapalo y con los Matipu, mientras que los Kuikuro poseen un dialecto propio. Igualmente, todos son mutuamente inteligibles.

Existe una escuela funcionando en la aldea con dos profesores indígenas formados en magisterio.

Traslados y localización actual

Os Nahukuá com membros do acompanhamento pedagógico às escolas indígenas do Parque Indígena do Xingu. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998
Os Nahukuá com membros do acompanhamento pedagógico às escolas indígenas do Parque Indígena do Xingu. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998

Los Nahukuá, como los otros pueblos del Alto Xingu de lengua Karib, ocupan tradicionalmente la porción sudeste de la región del Alto Xingu. Cuando Karl von den Steinen estuvo en esa área, en 1884 y 1887, los Nahukuá-Kalapalo-Kuikuro, entonces reconocidos como un único pueblo, eran uno de los grupos más numerosos y estaban distribuidos en nueve aldeas. Paul Ehrenreich, quien acompañó a Von den Steinen en su segunda expedición, afirmó que una aldea nahukuá se localizaba en el río Kurisevo y que, en esa misma época, seis u ocho aldeas más se distribuían a lo largo del río Kuluene. La ladea en el Kurisevo estaba compuesta por trece casas dispuestas en un círculo en torno de una casa de flautas masculina.

Entre 1900 y 1901, Max Schmidt realizó otra expedición a las cabeceras del Xingu, proporcionando nuevos datos acerca de la cultura del Alto Xingu. A modo superficial, el menciona a los Nahukuá como uno de los pocos pueblos karib que habitaba el margen meridional del río Amazonas. Su hipótesis consistía en que la mayor parte de ellos había migrado en dirección sudoeste desde la región de las Guayanas.

Entre 1947 y 1949, Pedro de Lima realizó cuatro viajes río Xingu abajo y apunta que los Nahukuá, en la porción sudeste del área, se encuentran en número drásticamente reducido (28 personas). Posteriormente, ya ni siquiera poseían una aldea. En la década de 1960, con el apoyo de los hermanos Villas-Bôas, ellos construyeron una nueva aldea, cercana a los Kalapalo. Vivieron en esa área por ocho años hasta que un asesinato atribuido a la hechicería los asustó y los llevó a hincar una migración. Sin embargo, en 1977, retornaron al margen oriental del Kuluene, en la laguna Ipa, ubicada al sudeste de la aldea kalapalo.

El Puesto Indígena Leonardo Villas-Bôas, localizado en la porción septentrional del Alto Xingu, actúa como un polo de atracción de los habitantes de las aldeas del Alto Xingu, representando un área en la cual todos los grupos podían interactuar y relacionarse confortablemente y, por lo tanto, minimizando la distancia entre las aldeas. En la actualidad, los viajes de los Nahukuá al Puesto ocurren al menos cada dos meses en la estación seca. Las visitas frecuentes familiarizaron a los Nahukuá con los otros grupos y territorios.

Foto: Los Nahukuá con miembros de la asistencia pedagógica a las escuelas indígenas del Parque Indígena del Xingu. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998.

Población

Ciranda na aldeia Nahukuá. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998
Ciranda na aldeia Nahukuá. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998

En sus viajes por el río Xingu entre 1947 y 1949, Pedro de Lima contó nada más que a 28 personas. En 1953, eclosionó una epidemia de sarampión y el etnólogo Agostinho da Silva estimó que, en esa época, un mínimo de 35 a un máximo de 44 personas vivían juntas en una única aldea. La situación era tan grave, que la etnóloga Gertrude Dole, en 1954, anunció que los Nahukuá ya eran un pueblo extinguido. Sin embargo, la mejoría en el tratamiento de la salud y los casamientos interétnicos permitieron que los Nahukuá aumentaran nuevamente en términos demográficos. En 1963 contaban con 51 personas y, en 1977, con cerca de 69 personas que residían en la aldea. El proceso de recuperación demográfica se acentuó en los años posteriores y, en 2003, los Nahukuá ya sumaban 105 individuos.

Los Nahukuá y la red comercial del Alto Xingu

Moça nahukuá com colar de contas de caramujo (branco), especialidade dos povos de língua karib no Xingu. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998
Moça nahukuá com colar de contas de caramujo (branco), especialidade dos povos de língua karib no Xingu. Foto: Cláudio Lopes de Jesus, 1998

Los Nahukuá, como otros hablantes de lenguas Karib de la región, se destacan por su producción de grandes collares de conchas de caracoles terrestres, muy apreciadas en el Alto Xingu. Una serie de productos, tradicionalmente realizados por grupos específicos, constituyen una red de intercambios que articulan a todos los pueblos del Alto Xingu. Por ejemplo, cierto tipo de olla de cerámica es utilizada para el procesamiento de la mandioca amarga y esa es una especialidad de los pueblos aruak. Para la obtención de las ollas, los Nahukuá comercializan collares de conchas con los Waujá, Mehinako y Yawalapiti.

Actividades productivas

Los Nahukuá tienen reservas de sal en su aldea, dado que prefieren ese producto a la versión del Alto Xingu compuesta por clorato de potasio. En relación a otros bienes de la sociedad no indígena, ellos dependían antiguamente casi exclusivamente del Puesto Leonardo Villas-Bôas para su adquisición, pero en la actualidad existe un auxiliar de enfermería indígena y dos profesores asalariados, los cuales facilitan la introducción de bienes industrializados en la aldea.

Las actividades agrícolas se producen en los terrenos adyacentes a la aldea. La técnica de coivara (forma rudimentaria de quema de terreno para el cultivo) se propicia a través del uso hachas de hierro. La tala de la selva se produce entre mayo y junio, cuando termina la estación lluviosa. La quema ocurre al final de agosto y en septiembre, antes de la llegada de las nuevas lluvias. Los campos de cultivo son preparados en septiembre, de acuerdo con la recolección deseada. Los hombres son responsables por esa actividad, así como por la coivara; las mujeres por extraer las malas hierbas del terreno y por la recolección.

A pesar de la preferencia por la pesca, los Nahukuá, como los demás grupos del Alto Xingu, cazan con armas de fuego y arcos y flechas. La carne de pescado es ciertamente la más consumida aunque también cazan monos, tortugas o aves como el mutum (Crax fasciolata), el jacu (ave galliforme de la familia de los cracídeos, género Penélope), el macuco (Tinamus solitarius) y la paloma, que se consumen especialmente cuando la prohibición de comer pescado se activa. Por ejemplo, frente al nacimiento o la enfermedad seria de un niño, al menos la madre pero también puede que el padre y sus hermanos, eviten el ingerir pescado por largos períodos. En estos casos, apenas la mandioca o esta combinada con carne de mono o aves puede ser consumida.

Además de la pesca, la recolección constituye una fuente suplementaria importante de comida para los Nahukuá. Los huevos de tortuga, en particular, abastecen una alta cantidad de proteínas y de calorías. Esos huevos son consumidos crudos o cocidos, junto con el beiju. Durante la estación en que proliferan, pequeños grupos salen de la aldea por algunos días y traen de vuelta grandes cestas llenas de huevos que son distribuidos en la aldea. Los patrones de subsistencia nahukuá son muy semejantes a aquellos otros grupos del Alto Xingu. Así, privilegian el cultivo de la mandioca brava y plantan, en menor cantidad, bananas, papas, sandías, ananá o piña y maíz.

Las relaciones con los que no pertenecen al complejo del Alto Xingu y con los no indios

Las relaciones entre los Nahukuá y los otros grupos del área son generalmente buenas, a pesar de la larga historia de hostilidades que existen entre algunas etnias. Por ejemplo, los Ikpeng y los Nahukuá hacían la guerra entre sí cuando von den Steinen llegó a la región en 1884. De hecho, la desaparición de la población Nahukuá, que provocó que las nueve aldeas contadas por Ehrenreich en 1929 declinasen hacia la existencia de una sola hoy existente, fue atribuida al conflicto interétnico y las enfermedades introducidas por los no indios.

Los Nahukuá mantenían contacto con los no indios a través del Puesto Leonardo Villas-Bôas o cuando iban a trabajar o a comerciar en las haciendas o en la antigua sede de la FAB (Fuerza Aérea Brasileña-Força Aérea Brasileira), desactivada hacia el inicio de los años de 1990. Pero en la actualidad, con las múltiples carreteras de acceso a los municipio y haciendas de la región, los indios salen del Parque para vender artesanías en Brasilia y en São Paulo, o para hacer compras en la región próxima, principalmente en Canarana, ciudad de fácil acceso y la más frecuentada por los pueblos del Alto Xingu.

Poe su parte, las relaciones con los otros pueblos del Parque se producen más que nada por los intercambios y por los rituales entre las sociedades, siempre en el caso del Alto Xingu. Los líderes participan en las asambleas promovidas por el ATIX (Asociación Tierra Indígena del Xingu-Associação Terra Indígena do Xingu), de la cual participan todas las etnias del Parque para discutir asuntos como la vigilancia del territorio, la salud y la educación.

La cosmología, los rituales y el chamanismo

Los Nahukuá, como los otros pueblos del Alto Xingu, perciben las emisiones corporales como algo potencialmente peligroso. La sangre, especialmente la de origen menstrual o aquella contenida en la placenta, es particularmente problemática. Por ejemplo, cuando una mujer da  a luz, se presentan otras mujeres que buscan instruirla para facilitarle la salida del recién nacido. Sin embargo, nadie tocará a la parturienta dado que las secreciones corporales presentan peligro.

Las fases de desarrollo entre los nahukuá están marcadas de la misma manera que en las restantes sociedades de la región. Por ejemplo, el corte del cabello, la escarificación, las reclusiones en la pubertad y la perforación de las orejas consisten en el reconocimiento social de los cambios de estatus.

Los Nahukuá participan de los mismos rituales intersocietarios que los demás grupos del área. El Yawari, el Kwarup y las luchas son un aspecto importante de las relaciones entre las aldeas. Los hombres nahukuá practican regularmente las luchas y el juego de dardos para sobresalir en dichos encuentros.

En cuanto al chamanismo, antes de la expansión de la medicina occidental en el Parque, los chamanes poseían mayor poder. Sin embargo, la actuación de los médicos y profesionales de la salud no anuló la importancia de la práctica del chamanismo. Existen enfermedades consideradas “indígenas” como el robo del alma por los espíritus y los hechizos

Fuentes de información

  • GALVÃO, Eduardo. Diários do Xingu (1947-1967). In: GONÇALVES, Marco Antônio Teixeira (Org.). Diários de campo de Eduardo Galvão : Tenetehara, Kaioa e índios do Xingu. Rio de Janeiro : UFRJ, 1996. p. 249-381.

 

  • WÜRKER, Estela (Org.). A saúde da nossa comunidade : povos Matipu, Kalapalo e Nahukua - Livro de Ciências-Saúde. São Paulo : ISA, 1999. 38 p.