Karapanã
- Autodenominación
- ¿Donde están? ¿Cuántos son?
- AM 111 (Siasi/Sesai, 2014)
- Colombia 412 (, 1988)
- Familia linguística
- Tukano
En la actualidad, los indios que viven en las márgenes del Río Vaupés y sus afluentes -Tiquié, Papuri, Querarí y otros menores- integran diez y siete (17) etnias. Muchos de estos pueblos indígenas también viven en Colombia en la cuenca del Río Apaporis (tributario del Japurá -o ‘Caquetá’ como se le denomina en Colombia a dicho río), cuyo principal afluente es el río Pira-Paraná.
Las diez y siete (17) etnias hablan lenguas de la familia Tukano Oriental (con excepción de los Tarianos, cuya lengua tiene origen Arawak), y hacen parte de una amplia red de intercambios que incluye matrimonios, rituales y comercio. Mediante esta red se conforma un conjunto socio-cultural bien definido, comúnmente llamado “sistema social del Vaupés/ Pira-Paraná”, que a su vez hace parte de un área cultural mas amplia que abarca poblaciones de lengua Arawak y Makú.
Las etnias que habitan en las márgenes del Río Vaupés, en la región del Noroeste Amazónico, son: Arapaso, Bará, Barasano, Desana, Karapana, Cubeo, Makuna, Mirita-Tapuya, Pira-Tapuya, Siriano, Tariana, Tukano, Tuyuca, Kotiria, Tatuyo, Taiwano y Yuruti (las tres últimas solo habitan en Colombia).
El total aproximado de población es de once mil ciento treinta (11.130) en el Brasil (estimaciones del año 2001), y diez y ocho mil setecientos cinco (18.705) en Colombia (estimaciones del año 2000).
Otras lecturas
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Lenguas
La familia lingüística Tukano Oriental abarca por lo menos diez y seis (16) lenguas, entre las cuales está el Tukano propiamente dicho. Esta lengua posee el mayor numero de hablantes, y es usada no solamente por los Tukano, sino también por los demás grupos del Río Vaupés en su parte brasilera, así como en sus afluentes Tiquié y Papuri. De ese modo, el Tukano pasó a ser empleado como lengua franca, permitiendo la comunicación entre los pueblos con lenguas paternas bien diferenciadas y, en muchos casos, no comprensibles entre sí.
En algunos contextos, el Tukano pasó a ser mas usado que las propias lenguas locales. La lengua Tukano también es dominada por los Makú, ya que estos necesitan de ella en sus relaciones con los indios Tukano. Ya las lenguas clasificadas como Tukano Occidentales son habladas por pueblos que habitan la región fronteriza entre Colombia y Ecuador, como los Siona y los Secoya.
Debido al significativo número de personas de la cuenca del Vaupés que residen en el Río Negro y en las ciudades de San Gabriel de Cachoeira y Santa Isabel, se estima que cerca de veinte mil (20.000) personas hablen Tukano. Las demás lenguas de ésta familia son habladas por poblaciones menores, y predominan en regiones mas limitadas. Tal es el caso de los Kotiria y los Cubeo en el Alto Vaupés que residen en la zona que queda encima de Yavaraté; de los Pira-Tapuya del Medio Papuri; de los Tuyuca y los Bará del Alto Tiquié; y de los Desana que radican en comunidades localizadas en el Río Tiquié, el Papuri y sus afluentes.
Localización
El Río Vaupés tiene aproximadamente mil trescientos setenta y cinco kilómetros (1.375 Km.) de extensión. Desde su desembocadura en el Río Negro, hasta la desembocadura del Río Papuri, el Río Vaupés se sitúa en territorio brasilero y recorre cerca de trescientos cuarenta y dos kilómetros (342 Km.). Entre este punto y la desembocadura del Querarí, el Vaupés sirve de frontera entre Brasil y Colombia por mas de ciento ochenta y ocho kilómetros (188 Km.). A partir de ahí, hasta su cabecera, el Río Vaupés se ubica en territorio colombiano y recorre ochocientos cuarenta y cinco kilómetros (845 Km.). H. Rice (1910), navegando por el Vaupés, contó treinta (30) cascadas grandes y sesenta (60) pequeñas.
Después del Río Blanco, el Río Vaupés es el mayor tributario del Río Negro. Actualmente, el nombre de “Uaupés” es más usado en el Brasil (en Colombia se habla de “Vaupés”), aunque también se conoce y se le llama “Caiari”. En su curso, el Vaupés recibe las aguas de otros grandes ríos como el Tiquié, el Papuri, el Querarí y el Cuduyari.
Los principales núcleos de poblamiento del Río Vaupés son la ciudad de Mitú, que es la capital del departamento del Vaupés en Colombia, y Yavaraté, que se ubica en el lado brasilero y es la sede de un distrito del municipio de San Gabriel de Cachoeira. Además de ser un centro de ocupación tradicional de los Tariana, Yavaraté también alberga una gran misión de Salesianos y un pelotón fronterizo del ejercito. Existen dos (2) misiones salesianas mas en la cuenca del Vaupés, la de Taracuá (que se ubica en la confluencia del Vaupés con el Tiquié), y otra en el Alto Tiquié conocida como Pari-Cachoeira. También hay un destacamento del Ejercito en la confluencia del Querarí con el Vaupés, y otro en Pari-Cachoeira.
Etnias y Demografía
En el Río Vaupés y en sus afluentes, actualmente existen mas de 200 comunidades y pequeños poblados. Miembros de esas comunidades también están presentes en las ciudades de la región, sobretodo en San Gabriel de Cachoeira, Santa Isabel y Barcelos. Las etnias de la cuenca del Vaupés son las siguientes:
1) Arapaso: Etnia de origen Tukano Oriental que en la actualidad sólo habla la lengua Tukano. Viven en el Medio Vaupés, debajo de Yavaraté, en comunidades como Loiro, Paraná, Jucá y San Francisco. Varias familias también habitan en las márgenes del Río Negro y en San Gabriel de Cachoeira.
2) Bará: se autodenominan “Waípinõmakã”. Habitan principalmente en las cabeceras del Río Tiquié encima de la comunidad de Trinidad (en Colombia); en el Alto Igarapé Inambú (afluente del Papuri), así como en Alto Colorado y Lobo (afluente del Pirá –Paraná). Se dividen aproximadamente en ocho (8) sibs (grupos de descendientes de un ancestro común que no pueden casarse entre sí). Son especialistas en la elaboración de “aturás de Turi” (cestas con correas resistentes usadas por los indios para cargar cosas), que son muy usadas en aquellos lugares donde no son disponibles los “aturás de liana -o bejuco- Makú”, los cuales son los de mejor calidad. También hacen el “carayuru” (polvo colorante hecho con hojas de un bejuco, usado en la confección de artefactos rituales y en la pintura corporal y del banco Tukano), y todavía son hábiles en la fabricación de canoas. Actualmente son los principales elaboradores de ornamentos de plumas, los cuales son usados en las grandes ceremonias.
3) Barasana: se autodenominan “Hanera”. Viven en territorio colombiano en los igarapés (estrechos brazos de ríos existentes en la cuenca amazónica, caracterizados por su poca profundidad, y por ubicarse selva adentro) que surgen del Río Pirá Paraná como Tatú, Komeya, Colorado, Lobo, y en el propio Río Pirá Paraná. También se encuentran dispersos en la cuenca del Vaupés del lado brasilero, y se registran treinta y seis (36) subdivisiones de esta etnia, cada una con nombre definido.
4) Desana: se autodenominan Umukomasã. Habitan principalmente el Río Tiquié y sus afluentes Cucura, Umari y Castaña, así como el Río Papuri (especialmente en Piracuara y Monfort) y sus afluentes Turi y Urucu, además de algunos trechos del Río Vaupés y el Río Negro (inclusive habitan en ciudades de la región). Existen aproximadamente treinta (30) divisiones en la étnia Desana entre jefes, maestros de ceremonias, rezadores y ayudantes; aunque este número puede variar según la fuente consultada. Los Desana son especialistas en la elaboración de ciertos tipos de cestos trenzados, como los grandes “apás” (balayes con aros internos de liana) y “cumatás” (cesto colador).
5) Karapana: Se autodenominan Muteamasa o Ukopinõpõna. Del lado Colombiano viven en el caño Tí (afluente del Alto Vaupés) y también en el Alto Papurí. Por su parte, en el lado brasilero se encuentran dispersos en algunas comunidades que se ubican en las márgenes del Río Negro y el Tiquié. Los Karapana tenían aproximadamente ocho (8) subdivisiones, pero solo alrededor de cuatro (4) de ellas dejaron descendencia.
6) Cubeo: Se autodenominan Kubéwa o Pamíwa, y se especializan en la fabricación de las máscaras de Tururi. Tienen una lengua bien particular de la familia Tukano Oriental, que hace que algunas veces sea clasificada como una lengua Tukano Central. En su gran Mayoría los Cubeo residen en territorio colombiano en la Región del Alto Vaupés, que incluye también afluentes del Río Vaupés como el Querarí, el Cuduiarí y el Pirabatón. Del lado brasilero ocupan tan solo tres (3) comunidades en el Alto Vaupés, y en pequeño número están en el Alto Airari.
Los Cubeos se dividen aproximadamente en treinta (30) sibs claramente definidos. Estos sibs se agrupan en tres (3) fratrías que no están nominadas, y que funcionan como unidades para intercambios matrimoniales. En otras palabras, al contrario de la mayoría de las demás etnias del Vaupés, los Cubeo acostumbrar casar entre si personas que hablan la misma lengua.
7) Makuna: se autodenominan Yeba-masã y se dividen en aproximadamente doce (12) sibs. Viven principalmente en territorio colombiano, concentrándose en Caño Komeya que es un afluente del Río Pirá Paraná. También habitan en el bajo curso de Pirá Paraná y en el bajo Río Apaporis. En el Brasil se encuentran ubicados en el Alto Tiquié y en sus afluentes, así como en los igarapés Castaña y Onsa.
Los Makuna son especialistas en la elaboración de cerbatanas y curare, así como hábiles fabricantes de canoas y remos livianos muy bien acabados, los cuales suministran a los indios del Alto Tiquié.
8) Miriti-Tapuya o Buia Tapuya: En la actualidad solamente hablan la lengua Tukano. Son habitantes tradicionales del Bajo y del Medio Tiquié, siendo las comunidades mas destacadas Iraiti, Santo Tomé, Villa Nueva y Micura.
9) Pira-Tapuya: se autodenominan Waíkana y están situados tanto en el Medio Papurí (en las proximidades de Teresita) como en e Bajo Vaupés. Con el tiempo han migrado y viven también en ciertas comunidades del Río Negro y en San Gabriel de Cachoeira.
10) Siriano: Se autodenominan Siria-masã y habitan en Caño Paca y Caño Viña, los cuales son afluentes del Río Papurí en territorio colombiano. En el Brasil se encuentran dispersos en ríos de la cuenca del Vaupés y en el Río Negro. Existen informaciones sobre la existencia de veintisiete (27) sibs sirianos.
11) Taiwano, Eduria y Erulia: se autodenominan Ukohinomasã y habitan en territorio colombiano en afluentes del Río Pirá Paraná como Caño Piedra y en Caño Tatu, así como en el Río Cananari que es afluente del Apaporis. Existe información que dan cuenta de ocho (8) subdivisiones internas.
12) Tariana: se autodenominan Taliaseri, y a diferencia de las demás etnias de la cuenca del Vaupés, la mayoría de los Tariana adoptaron la lengua Tukano Oriental, pero antiguamente hablaban una lengua perteneciente a la Familia Arawak, la cual es aún hablada por algunas comunidades. Actualmente viven en el Medio Vaupés, el Bajo Papuri y el Alto Iauiari. El centro de poblamiento de Tarianas queda entre las cascadas de Yavaraté y Periquito, y son especialistas en la elaboración de implementos para la pesca como el caiá, el cacuri y el matapi (trampas de pesca).
13) Tatuyo: se autodenominan Umerekopinõ, y habitan en las orillas del Alto Río Pirá Paraná, el Alto Ti y el Caño Japu en territorio colombiano. En el lado brasilero, sus representantes son en su mayoría mujeres casadas con hombres de otras etnias. Existen cerca de ocho (8) subdivisiones internas.
14) Tukano: se autodenominan Ye’pâ-masa o Daséa, y es la étnia mas numerosa de la familia lingüística Tukano Oriental. Se concentran principalmente en los ríos Tiquié, Papuri y Vaupés, pero también habitan en el Río Negro después de la desembocadura del Vaupés, llegando inclusive a instalarse en la ciudad de San Gabriel de Cachoeira. Es probable que existan mas de treinta (30) subdivisiones entre los Tukano, cada una de las cuales tiene su propio nombre e idealmente, conforman un conjunto jerarquizado. Actualmente, con todas las dispersiones ocurridas en los últimos siglos, las posiciones jerarquizadas son causa de polémicas y versiones variadas. Los Tukano son fabricantes tradicionales del banco ritual, hecho de madera (sorva) y pintado, en la parte del asiento, con motivos geométricos semejantes a aquellos de los trenzados. Es un objeto muy valorado y obligatorio en las ceremonias y rituales, donde se sientan los líderes, Kumú (payes) y Bayá (jefe de ceremonia).
15) Tuyuca: se autodenominan Dokapuara o Utapinõmakãphõná. Se concentran principalmente en el Alto Tiquié, entre la Cascada Carurú y la comunidad de Trinidad (lado colombiano), incluyendo los igarapés de Onsa, Cabari y Abiyú. Los Tuyuca también están presentes en el trecho del Río Papuri que es próximo a la frontera Brasil/Colombia, y en su afluente Inambú. Poseen aproximadamente quince (15) sibs claramente definidos. Son eximios constructores de canoas, y antiguamente eran especialistas en la confección de redes hechas de fibras de buruti. También son especialistas en la confección de cestos de urupema, trenzado de finísimas tiras de arumã, y que es usado para colar el jugo de frutos.
16) Kotiria: se autodenominan Kótiria y predominan en el Medio Vaupés, entre la cascada de Arara y Mitú. Entre Arara y Taracuá (del Alto Vaupés), los Kotiria son hegemónicos, y de ahí para arriba conviven en un territorio donde la mayoría son Cubeos. Hay información de que existen veinticinco (25) divisiones entre los Kotiria. Su especialidad en el ámbito de las relaciones de trueque interétnico es la preparación de carayuru, un polvo colorante hecho con hojas de un bejuco, el cual es muy usado en la confección de artefactos rituales y en la pintura del banco Tukano, así como en la pintura corporal. También son hábiles en la producción de cestería y de objetos de tururi.
17) Yuruti: Se autodenominan Yutabopinõ, hablan Tukano Oriental, y ocupan el Alto Paca (afluente del Alto Papuri), los Caños Yi y Tui, así como las áreas vecinas del Vaupés donde tales igarapés desembocan (en territorio colombiano). Hay información de que los Yuruti poseen nueve (9) sibs.
A continuación se presenta una tabla con la estimativa poblacional de cada étnia en el Brasil:
| Etnia | População no Brasil |
|
Arapaso |
328 |
| Bará | 39 |
| Barasana | 61 |
| Desana | 1.531 |
| Karapanã | 42 |
| Kotiria | 447 |
| Kubeo | 287 |
| Makuna | 168 |
| Mirity-tapuya | 95 |
| Pira-tapuya | 1.004 |
| Siriano | 17 |
| Taiwano | 0 |
| Tariana | 1914 |
| Tatuyo | 0 |
| Tukano | 4.604 |
| Tuyuca | 593 |
| Yuruti | 0 |
| TOTAL | 11.130 |
Identidad y diferencia
Junto con sus vecinos Arawak, los Tukano –que serán tratados en esta sección como pueblos tukano, de modo que el grupo Tukano será diferenciado con la letra inicial en mayúscula- conforman un sistema sociopolítico flexible, cuya integración se da a través de redes de intercambio recíproco que incluye visitas, trueques, matrimonios y rituales. La dinámica de ese sistema regional implica la articulación entre semejanza y diferencia, esto es, entre un repertorio común que confiere a los grupos que lo componen algún sentido de identidad, y aquello que los diferencia a unos de otros, posibilitando así la interdependencia entre ellos. Comencemos entonces con las semejanzas:
Los Tukano comparten un área geográfica continua y un mismo modo de vida básico, que incluye la caza y la recolección, predominando la pesca y la agricultura de subsistencia (agricultura migratoria que se caracteriza por la tala y quema de un pequeño pedazo de selva, el cultivo del área por unos pocos años y una técnica de recuperación del suelo), en la que la yuca brava es el principal producto. En el pasado, todos vivían en casas comunales (o malocas) de estilo relativamente uniforme: una gran construcción rectangular con techo firme de forma triangular y puertas en cada extremo. Hablan lenguas muy parecidas en lo que se refiere a la gramática y al vocabulario. También comparten convenciones o pactos sobre el uso de esas lenguas: la mayoría habla por lo menos dos lenguas, frecuentemente entiende otras, y privilegian el uso de la lengua paterna en las conversaciones cotidianas.
Además, estos pueblos tukano tienen estilos de ornamentación corporal semejantes y, aunque las palabras y las melodías puedan ser diferentes, usan los mismos instrumentos musicales. Asimismo, su música, danzas y cantos tienen una base común. Tales convenciones relativas al modo de vida, organización espacial, lengua, habla, adornos, música y danza, integran el sistema común de comunicación verbal y no verbal de los pueblos del Vaupés, el cual se expresa más plenamente en los rituales inter-comunitarios.
Cada uno de estos grupos tienen sus propias historias, pero también comparten un corpus mitológico común. Los mitos explican los orígenes del cosmos, describiendo un mundo peligroso e indiferenciado, sin límites precisos de tiempo y espacio, sin diferencia entre personas y animales. Las narrativas míticas explican cómo los hechos de los primeros seres generaron las formas, aspectos y apariencias del paisaje, y cómo el mundo se fue tornando paulatinamente seguro para la emergencia de los verdaderos seres humanos.
Hay un mito de origen clave en ese repertorio, que explica cómo una Anaconda ancestral penetró el universo/casa a través de la ‘puerta de agua’ ubicada en el Este, y subió los ríos Negro y Vaupés con los ancestros de toda la humanidad dentro de su cuerpo. Inicialmente, esos antepasados-espíritus tuvieron la forma de ornamentos de plumas, pero fueron transformados en seres humanos en el curso de su viaje. Cuando alcanzaron la cascada de Ipanoré, el centro del universo, ellos emergieron de un hueco en las rocas y se desplazaron hacia sus respectivos territorios.
Esas narrativas compartidas entre los pueblos del Vaupés, expresan una comprensión común del cosmos, del lugar de los seres humanos en él, de las relaciones que deberían existir entre los diferentes pueblos, así como entre ellos y otros seres.
Como compensación, cada grupo tiene una identidad singular y un lugar especifico dentro del sistema. La población se divide en diez y siete (17) grupos exogámicos aproximadamente, cada uno de los cuales tiene derechos sobre un territorio específico o sobre un trecho del río con características y potenciales diferentes. Sumado a esos factores ecológicos de diferenciación, cada grupo es tradicionalmente asociado a la producción de artefactos específicos. De esta manera, los Tukano fabrican los banquitos, los Desana los cestos, los Tuyuka las canoas, etc. Esa producción especializada constituye un aspecto de identidad grupal y moviliza las ceremonias de intercambio (los Dabucuris), que son uno de los principales componentes de las actividades rituales características de la región. En tales fiestas, los diferentes grupos se reúnen a bailar, beber chicha (caxiri), exhibir sus ornamentos de plumas, recitar los linajes de sus antepasados e intercambiar sus productos (banquitos por canoas, pescado por carne de caza, etc.).
Cada grupo tiene su propia lengua, su conjunto particular de nombres personales, sus cantos específicos para los bailes, sus propias genealogías y narrativas de origen, así como su propio ancestro originario de la Anaconda quien llevo al pueblo a su territorio particular. El cuerpo de esa Anaconda es replicado en el trecho del río donde ese grupo reside, en las malocas en que habitan y en la composición de los grupos. La lengua, los nombres propios, los cantos, las historias y otras formas de discurso, operan como emblemas de identidad, afirman derechos territoriales y privilegios rituales, a la vez que manifiestan aspectos de la vida, el alma y el espíritu del grupo.
Asimismo, cada grupo posee uno o mas conjuntos de Yurupari -flautas sagradas hechas del tronco de la palmera pachúa-, que son concebidos como los huesos de su ancestro, y que unen su soplo y su canto. Junto a las fiestas e intercambios ceremoniales, los rituales que involucran esos instrumentos musicales -símbolos condensados de la identidad, el espíritu y el poder grupal-, forman el otro gran componente de la vida ritual de los Tukano. Mientras el trueque ceremonial enfatiza la equivalencia e interdependencia mutua entre grupos diferentes, los rituales de Yurupari resaltan la identidad singular de cada uno de los grupos.
Organización Social
Los grupos Tukano son patrilineales y exogámicos, lo que significa que los individuos pertenecen al grupo de su padre, hablan su lengua, y deben casarse con miembros de otros grupos que, idealmente, hablen otras lenguas. Externamente, los grupos son equivalentes pero distintos; internamente, cada uno tiene un número de clanes ordenados jerárquicamente. Los ancestros de esos clanes eran los hijos del primer ancestro de la Anaconda, y el orden de nacimiento, que corresponde al orden de emergencia del cuerpo de su padre, determina su clasificación: los clanes de posición mas alta son colectivamente considerados “hermanos mayores” para aquellos de posición más baja.
La posición del clan se asociada a una jerarquía, y sutilmente se correlaciona con la residencia: los clanes de mas alto grado tienden a vivir en lugares mas favorables, esto es, en las partes mas bajas de los ríos, mientras que los clanes de menor grado viven con frecuencia en las áreas de las cabeceras o en las partes mas altas de los ríos. La clasificación del clan también tiene sus correspondencias rituales: los clanes de posición mas alta, las “cabezas de la Anaconda”, son “jefes” que patrocinan los principales rituales y controlan los ornamentos de danza del grupo y los Yurupari; los clanes de posición mediana son especialistas en danzas y cánticos; debajo de ellos están los Chamanes, y seguidamente, el grado mas bajo, es ocupado por los clanes siervos (servidores), la “cola de la Anaconda”, que a veces se identifica con los Makú semi-nómadas que viven en las zonas interfluviales.
Esa jerarquía de papeles especializados y privilegios rituales se hace muy evidente durante los rituales colectivos en que se recitan las genealogías y se enfatizan las relaciones jerárquicas y de respeto. De manera mas sutil, esa jerarquía también se refleja en la vida cotidiana.
Comúnmente, los habitantes de una maloca corresponden a un grupo de hombres estrechamente emparentados -como los hijos del mismo padre o de dos o mas hermanos-, que viven juntos con sus esposas e hijos. Cuando una mujer se casa, deja su maloca natal y se va a vivir junto a su marido.
Simbólicamente, la maloca es la reproducción en miniatura del universo, y sus habitantes constituyen tanto una réplica como un precursor del ideal de organización de clanes recién descrito. De esta manera, el padre de la comunidad que habita la maloca seria el ancestro-Anaconda del grupo entero y sus hijos serian los ancestros de los clanes que de ella se originaron. Siguiendo esa lógica, el hijo mayor y hermano mayor es generalmente el jefe de la maloca, por lo que no es raro que sus hermanos menores sean bailarines, cantadores o Chamanes, cuyos papeles habitualmente corresponden al orden de nacimiento. Pero poder y posición social dependen también de la energía y las iniciativas personales, no se basan solamente en organización formal, parentesco u orden de nacimiento.
La mayoría de los rituales y de la vida religiosa de los tukano se centra en objetos (como los ornamentos de plumas y las flautas de Yurupari) y substancias sagradas (como el carayuru -la pintura natural roja para el cuerpo-, la cera de abeja, la cera de brea -resina vegetal-, el mambe -hecho con variedades de hoja de coca-, el tabaco y la ayahuasca), así como en bienes menos tangibles en la forma de nombres, ceremonias, rezos, curaciones, bendiciones y cantos. Tales ítems son propiedad del grupo y constituyen expresiones de sus poderes espirituales. En un nivel colectivo estructural, los rituales que incluyen dichos ítems pueden ser vistos como expresiones formales de la identidad del grupo y de las relaciones intergrupales. Al mismo tiempo, en una determinada coyuntura, esos rituales constituyen expresiones de las relaciones políticas.
Las malocas vecinas son interconectadas por medio de líderes carismáticos que dirigen la organización de las fiestas, y coordinan el trabajo colectivo para la construcción de grandes casas que funcionan como centros ceremoniales. Esos líderes son individuos que poseen un gran conocimiento esotérico y se movilizan para mantener y aumentar los bienes sagrados de su maloca, pudiendo disponer de los recursos necesarios para patrocinar sus rituales. Tales capacidades rituales le permiten a estos líderes fortalecer su posición política.
Los Tukano y los Makú
Los pueblos de las familias lingüísticas Tukano Oriental y Makú, conviven mas intensamente en la región interfluvial que se ubica entre los ríos Tiquié y Papuri y, en menor escala, entre el Papuri y el Medio Vaupés (trecho entre Yavaraté y la desembocadura del Querarí). En esta área desarrollaron una estrategia de complementariedad, ya que tradicionalmente ocupan espacios distintos y adoptan prácticas específicas de manejo del medio ambiente. A diferencia de los Tukano, que viven en los ríos mas grandes, los Makú prefieren los igarapés (estrechos brazos de ríos existentes en la cuenca amazónica, caracterizados por su poca profundidad, y por ubicarse selva adentro). Los Makú son buenos cazadores, recolectores de frutas silvestres y conocen muy bien los caminos en la selva. Los Tukano, por su parte, son dedicados agricultores y pescadores; y aunque cazan en tierra, prefieren hacerlo desde la canoa, sorprendiendo así a las pacas y a las dantas que van a la orilla del río a beber agua.
Desde el punto de vista de los Tukano, los Makú hacen parte de una categoría sui generis, en la medida en que se diferencian tanto de los parientes de la misma descendencia como de los afines, lo que hace que no sean “matrimoniables”, ni se asimilen a los Tukano en la terminología de parentesco. Los Makú representan una referencia central en el sistema conceptual tukano, asociándose a las categorías jerárquicas mas bajas.
Los Makú mantienen con los Tukano relaciones de intercambio y colaboración intermitentes. En general, los grupos domésticos Makú toman la iniciativa de asociarse a los grupos domésticos tukano, siendo los Makú quienes deciden cuando deben devolverse a sus aldeas o cuando cambian a su “amo” tukano. Así, los Makú pueden permanecer tan solo una semana o varios meses con los Tukano, pero existen casos en que la relación es mas estable y ciertos Makú se acostumbran a prestar sus servicios a específicos grupos domésticos tukano, manteniendo la colaboración a través de generaciones. Aún en esos casos, la convivencia es interrumpida cuando los Makú resuelven cuidar de sus propias casas y chagras, o viajar.
Los Makú buscan trabajo cuando están pasando por momentos de gran escasez (en general sus chagras son insuficientes y hay periodos poco propicios para la caza). En esas situaciones, ofrecen sus servicios a los Tukano: las mujeres trabajan en las chagras y en el procesamiento de la yuca brava, mientras los hombres cazan, hacen mambe o alguna obra (cambio de cobertura de una casa, desmonte para hacer la chagra, etc.). A cambio de ello, los Tukano pagan con parte de la producción de la cocina (fariña, casabe, etc.), los hombres Makú reciben mambe y cigarros, así como ropas usadas, herramientas y redes, entre otros.
Cuando la familia Makú es muy grande y el costo, en términos de explotación de la chagra, es alto para el grupo domestico tukano que los recibió, éste puede decidir expulsarlos. Aunque mas frecuentemente sucede que los propios Makú se sienten hartos y desfavorecidos, por lo que deciden retirarse por cuenta propia para su comunidad, llevando consigo un abastecimien