De Pueblos Indígenas en Brasil
Foto: André Toral, 1980

Ava-Canoeiro

Autodenominación
Ãwa
¿Donde están? ¿Cuántos son?
TO, GO 25 (Siasi/Sesai, 2012)
Familia linguística
Tupi-Guarani

Recién a partir de la década de 1970, una parte de los Avá-Canoeiro comenzaron a mantener contacto permanente co la sociedad que los rodeaba. Algunos grupos, no obstante, continúan aislados. La situación actual de este pueblo es bastante crítica debido al pequeño número de personas y a la precariedad de las condiciones de vida a las que están sujetos. Su capacidad de adaptación ha sido su mayor herramienta de supervivencia ya que, desde comienzos del siglo XIX, la ocupación de su territorio tradicional por haciendas, sitios de extracción de minerales, pueblos y ciudades, obligaron a los Avá-Canoeiro a trasladarse en forma continua por diversos ecosistemas y contextos.

Nombre, lengua y localización

También son denominados “Cara Preta” (“Cara Negra”). Desde el siglo XVIII hasta 1960 eran denominados simplemente como “Canoeiros” (“Canoeros”). Durante el siglo XIX, también se les superpuso la denominación “Carijó”. El nombre Avá Canoeiro surgió a comienzos de la década de 1970, durante los trabajos de contacto con el grupo que reside en la región del río Araguaia.

Los Avá-Canoeiro hablan una lengua de la familia Tupí-Guaraní, de tronco Tupí. Existen diferencias dialectales entre los grupos de la región del río Araguaia y los del río Tocantins. Existen en la actualidad dos grupos Avá-Canoeiro viviendo en contacto permanente con la sociedad nacional brasileña. En el estado de Goiás, se ubican en la Tierra Indígena (TI) Avá-Canoeiro, en los municipios de Minaçu y Colinas do Sul. En la región de la cuenca del río Araguaia, viven en la aldea Boto Velho o Inãwebohona, en la TI del mismo nombre; en el Puesto Indígena Canoanã y en la TI Parque do Araguaia, en los municipios de Formoso do Araguaia, Lagoa da Confusão, Sandolândia y Pium.

Además de esos grupos del río Tocantins y del río Araguaia, existen otros dos aún no contactados por la Funai. Uno de ellos, probablemente, se traslada por la región serrana de los formadores de la cuenca superior del río Tocantins (estado de Goiás) y el segundo grupo debe residir al norte de la isla de Bananal (estado de Tocantins), en el interior de la TI Parque do Araguaia.

Historia del contacto

Foto: Mario Chimanovitch, 1973
Foto: Mario Chimanovitch, 1973

Los estudios lingüísticos e históricos realizados por Nimuendajú en 1914 (apud Baldus,1970:71) y por Rivet (1924:172) afirman que los Avá-Canoeiro son descendientes de los Carijó de São Paulo, quienes habrían sido llevados a Goiás en 1724 o 1726. El bandeirante (con su respectiva “bandeira” –bandera- lo que consistía en dirigir un grupo de personas compuestos por blancos, indios (esclavos y aliados), caboclos (mestizos de indio y blanco), siendo los blancos los que siempre eran los capitanes de las bandeiras), Bartolomeu Bueno, hijo de Anhanguera, los trasladó para que lo ayudasen en la defensa contra los indios habitantes del territorio y para realizar trabajos en la extracción de minerales. Con el colapso de la “bandeira”, los Avá-Canoeiro habrían recuperado su existencia como grupo autónomo, pero permanecieron en el territorio de Goiás. Sin embargo, las más recientes investigaciones etnolingüísticas, realizadas por Aryon D'Alligna Dall'Igna Rodrigues, afirman que la lengua de los Avá-Canoeiro mantiene más vínculos con los dialectos de la familia Tupí-Guaraní del norte del país, lo que contradice la explicación del origen meridional del grupo y que pone en duda, también, la adecuación de la denominación “carijó”, que era el nombre de los Guaraní del litoral sur apresados por los paulistas y llevados hacia el interior en las expediciones bandeirantes.

Los primeros inicios del contacto ocurrieron hacia el inicio del siglo XX, cuando la localización de los “Canoeiro” era estimada en función de su distribución a lo largo del río Tocantins y sus afluentes. Los cronistas refieren a los conflictos del grupo con los habitantes de la región, como los hacendados y extractores de metales preciosos (garimpeiros).

A partir de 1820, los Canoeiro comienzan a ser encontrados no sólo en los ríos, sino también en las altas montañas que se ubican entre el río Maranhão y los poblados de Santa Tereza y Amaro Leite; además de algunas aldeas en el río Canabrava, así como en otros lugares. Los Canoeiro continuaron con sus relaciones hostiles con a población regional, logrando que diversos gobiernos, en ese entonces provinciales, emprendiesen contra el grupo un sinnúmero de expediciones oficiales. Su área de asentamiento era estratégica en la incipiente ocupación del territorio de Goiás durante ese período ya que se situaban en plena área de expansión de la explotación de ganado y en el medio de la ruta de contacto (el río Tocantins) que unía los dos polos de desarrollo regional más importantes con la capital de la provincia de Porto real, hoy Porto Nacional.

Foto: André Toral, 1980
Foto: André Toral, 1980

Como reacción a los conflictos cada vez más violentos, algunos grupos Canoeiro iniciaron, entre 1844 y 1865, un proceso de traslado en dirección al río Araguaia (Rivet, 1924: 175). Hacia el fin de siglo, habían alcanzado las proximidades de la isla de Bananal. Parte del grupo, sin embargo, permaneció en la región de Goiás deambulando entre las montañas escarpadas y de difícil acceso. De esa manera, hacia el inicio del siglo XX, los Canoeiro se distribuían en un área extensa que abarcaba desde las estribaciones de la sierra Dourada hasta el interior y este de la isla de Bananal. Separados, los grupos del Araguaia y de Tocantins comenzaron a tener historias diferentes.

Los grupos del curso superior del río Tocantins permanecieron, entre 1940 y 1988, en los municipios de Santa Tereza, Cavalcante y Campinaçu. Durante este período prosiguieron los conflictos armados con los hacendados y los demás ocupantes de la región. El primer frente oficial de atracción en relación a esos grupos inició sus trabajos hacia 1946, con la fundación, por el CNPI (Consejo Nacional de Protección al Indio- Conselho Nacional de Proteção ao Índio), del Puesto Canoeiro, en la sierra de las Trombas, región del río Canabrava. Según sus integrantes, en esa época los indios mantendrían sus aldeas en la región de Dueré, Natividade y Peixe. El frente construyó caminos, alegó mantener contactos visuales con los indios, inició la entrega, supuestamente exitosa, de regalos, pero no logró establecer ningún contacto más concreto con los Avá-Canoeiro. Es probables que las actividades de ese primer frente hayan sido desactivadas en 1950.

Los trabajos de atracción hacia ese pueblo sólo serían reiniciados en 1969, luego de que los hacendados de los municipios de Cavalcante y Niquelandia reclamasen la acción de la Funai por la masacre de ganado practicado por los Avá-Canoeiro. Según los hacendados, los indios usaban lanzas con puntas de hierro y eran llamados “quilombos” en la región.

Los frentes de atracción de la Funai permanecieron operando durante la década de 1970, sin conseguir ningún contacto con los indios así como rodeados de denuncias de corrupción e involucramiento de sus funcionarios en la compra y venta irregular de tierras entonces ocupadas por los Avá-Canoeiro.

Mientras la Funai proseguía su ineficiente actuación, diversos hacendados pagaban o mantenían grupo de una suerte de gángsters armados para “limpiar” el área. Data de ese momento el abandono de las aldeas que el grupo mantenía cerca de los rápidos Jacira, Descobertas, Limeira, Boa Nova y Abaixo.

De todos los ataques recibidos, uno que se produjo hacia 1966 fue especialmente violento. Hacendados y residentes lograron sorprender a una aldea entera matando casi 15 personas, la mayoría de sus integrantes, así como dispersando a los sobrevivientes. Los cuerpos de las víctimas fueron ubicados en una de las habitaciones que luego fue incendiada. Extrañamente, ninguna noticia fue vehiculada por el frente de atracción hacia la delegación de la Funai o liberada en la prensa. Debido a esos ataques, la mayor parte de los Avá-Canoeiro de la Mata do Café se dirigió hacia el este, cruzando el río Maranhão y buscando refugio en las sierras del municipio de Cavalcante.

Foto: André Toral, 1980
Foto: André Toral, 1980

Los trabajos del frente de atracción de la Funai en el sector superior del Tocantins se prolongaron inútilmente hasta la década de 1980. En octubre de 983, un grupo Avá-Canoeiro, remaneciente de la aldea Mata do Café, y conformado por dos mujeres, una niña y un niño, resolvieron hacer contacto con los locales. En abril de 1985, el antropólogo André Toral. Autor de este apartado y entonces jefe del Frente de Atracción y el delegado de la Ajudância (Ayudantía) de Araguaia, consiguieron la interdicción del Área Indígena Avá-Canoeiro.

En la actualidad, los Avá-Canoeiro del Tocantins superior se encuentran divididos en dos grupos. El que fue contactado en 1983 y que vive cerca al Puesto de Atracción. El otro grupo, alejado, deambula por el AI (Área Indígena) Avá-Canoeiro y por las tierras interfluviales de los río Preto y Bagagem, en las sierras cercanas al río Maranhão. El punto de dispersión de este grupo parece ser el mismo de los otros, alejados, aunque contactados en el río Tocantins: la Mata de Café y las sierras de los municipio de Niquelandia, Cavalcante y Minaçu, a lo largo del Tocantins superior, de donde habrían salido hacia el final de la década de 1970.

En relación a los grupos del Araguaia, las primeras tentativas de establecer el contacto se produjeron hacia 1940, cuando el obispo D. Sebastião Tomaz, de la Prelatura de Conceição do Araguaia, intentó frustradamente una aproximación pacífica con los Avá-Canoeiro de la isla de Bananal, siendo atrapado por ellos y habiendo recibido algunos flechazos lo que se sustentaba en el deseo de mantenerse aislados. Los intentos sólo serían retomados treinta años después por la Funai.

En el primer semestre de 1974, ocho Avá-Canoeiro fueron contactados y transferidos hacia el Puesto Indígena Canoanã. Carentes de recursos, los funcionarios del Puesto no pudieron evitar la muerte de tres indios a causa de las gripes y otros padecimientos durante ese mismo año.

En 1988, ese grupo fue transferido hacia el área restringida Avá-Canoeiro, en el curso superior del Tocantins, estado de Goiás. La experiencia de la reunión de los dos grupos no fue exitosa y, poco tiempo después, el grupo de Araguaia ya había retornado al Puesto Indígena Canoanã.

En los últimos años, los Avá-Canoeiro del Tocantins han sufrido el impacto de la construcción de la central hidroeléctrica Serra da Mesa, operada por Furnas Centrais Elétricas S.A., subsidiaria de Eletrobrás. La central hidroeléctrica es cercana y contigua a la TI Avá-Canoeiro. Por medio de un convenio celebrado con la Funai, Furnas debe acreditar mensualmente el equivalente al 2% del valor a ser distribuido proveniente de los royalties a los municipio inundados por la reserva de agua de la central hidroeléctrica. Los recursos son administrados por la Funai, con la intervención del Ministerio Público Federal, hasta que la comunidad indígena sea considerada en condiciones de administrarlos directamente. Además del área inundada que es parte de la Tierra Indígena, la misma está atravesada por carreteras, líneas de alta tensión y otras obras de la central hidroeléctrica Serra da Mesa.

Los Avá- Canoeiro del Araguaia que permanecieron alejados continúan trasladándose por la región. Las noticias más recientes los ubican en el interior de la isla de Bananal, en el sector norte de la selva de Mamão. La inexistencia en las iniciativas oficiales de encontrarlos de manera efectiva los deja expuestos a la acción de criminales, sin que la Funai o la sociedad nacional tomen conocimiento al respecto.

Situación actual de la Tierra

Los Avá-Canoeiro del Araguaia contactados se encuentran viviendo en el Puesto Indígena Canoanã, en el interior de la TI Parque do Araguaia, localizado en los márgenes del río Javaés, en la isla de Bananal, sudeste del actual estado de Tocantins. El Parque está vinculado al Ibama (Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables-Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais Renováveis) y cubre, aproximadamente, el tercio norte de la isla.

Los Avá-Canoeiro aún no contactados se encuentran viviendo en el norte de la isla de Bananal, en las áreas del Parque Indígena y del Parque Nacional de Araguaia. En 1991, la Funai inició el proceso de retirar los intrusos del Parque Indígena de Araguaia, totalmente ocupado por los peones que ordeñan el ganado y por pequeños criadores. De los casi 900 ocupantes e invasores, quedan, aproximadamente, 208, en la mayoría de los casos reunidos en el sector sur de la isla de Bananal.

El proceso de regularización de tierras de los Avá-Canoeiro de Tocantins se inició a través de una ordenanza firmado por el presidente de la Funai el 8 de abril de 1985, que restringió, para los fines del contacto, un área localizada en los municipios de Cavalcante y Minaçu (estado de Goiás). La ordenanza estaba destinada a preservar las áreas en donde deambulaban los Avá-Canoeiro todavía alejados y el área entonces ocupada por el grupo que estableció contacto en 1983. Posteriormente, por medio de otra ordenanza firmada por el entonces ministro de Justicia el 2 de octubre de 1996, se declaró la existencia de la Tierra Indígena Avá-Canoeiro y se le dio la posesión a los indios. El área se encuentra, sin embargo, invadida por una gran cantidad de ocupantes que esperan la indemnización para retirarse (datos de 1998).

Población

En 1998 15 individuos Avá-Canoeiro habían sido contactados y se estimaba que hubiesen una 25 personas aún sin contacto permanente con la población brasileña. Entre los ya contactados, el grupo de Araguaia poseía 9 miembros con las siguientes características:

Nombre Edad aproximada Sexo
Tutau 65 M
Tatxía 65 F
Makakira Kaokama 40 F
Agademi 30 M
Txiele 20 F
Davi 22 M
Sirlene menos de 15 F
Diogo menos de 15 M
Brena menos de 15 F

El grupo de Tocantins, con 12 personas, poseía el perfil siguiente:

 

Nombre Edad aproximada Sexo
Mátxa 55 F
Nakwátxa 55 F
Tuie 26 F
Iawi 30 M
Trumak menos de 15 M
Putitxawa menos de 15 F

Entre los no contactados con la Funai, se estimaba que el grupo del Tocantins superior estuviese conformado por alrededor de diez personas y el del Araguaia por alrededor de quince miembros.

En términos generales, la población Avá-Canoeiro como un todo, probablemente nunca superó los 300 individuos y sufrió la mayor caída entre 1960 y 1970, cuando fue acorralada por el proceso de ocupación de los estados de Goiás y Tocantins.

Si el pequeño número actual de remanecientes, sin embargo, va a conseguir sobrevivir como grupo indígena y como una comunidad autónoma es una cuestión todavía sin respuesta. Históricamente, las bandas Avá-Canoeiro consiguieron sobrevivir aisladamente inclusive en contingentes menores a nivel poblacional. Los más jóvenes, no obstante, reniegan en demasía del aislamiento de la región en donde viven en la actualidad.

Modo de vida y el uso de los recursos naturales

A diferencia de lo que se podría suponer, el intenso régimen de nomadismo es una contingencia histórica que alcanzó a los grupos Avá-Canoeiro en épocas diversas y con resultados también diferentes. Nada indica que sea un grupo con una cultura plenamente adaptada a ese régimen. Por el contrario, todo lleva a creer que se trata de un grupo con modos de subsistencia –agricultura combinada con caza, recolección y sacrificios también de animales de caza- que indican un nomadismo estacional, muy distante del régimen de continuos traslados a los que vienen siendo obligados desde hace aproximadamente cien años.

Los grupos del Tocantins superior, obligados a traslados desde hace por lo menos cuatro décadas, suspendieron la práctica de actividades como la agricultura y la cerámica, reiniciándolas cuando se les ofrecieron mejores condiciones. Por su parte, los descendientes de los grupos que se dirigieron hacia el Araguaia entre 1840-60, no cultivan ninguna especie vegetal, viviendo exclusivamente de la caza, la recolección y el pillaje de los campos de cultivo y rebaños de los habitantes de la región. Las actividades no compatibles con la vida nómade fueron olvidadas.  

Cultura material

Al contrario de los grupos del Tocantins, los de Araguaia abandonaron las actividades cerámicas, musicales ejecutadas con flautas, la fabricación de cigarros y el tabaquismo. Comparando los dos grupos, se puede concluir que los Avá-Canoeiro del Araguaia, por más tiempo en continuo traslado, perdieron y/o dejaron de manera temporaria de hacer toda una serie de ítems que tienen que ver con su cultura material. Se debe destacar, sin embargo, la gran capacidad de adaptación de este pueblo, ya que la variedad de ecosistemas y contextos que habitan es realmente muy variado.

Su cultura material se restringe a algunas pocas decenas de ítems, de los cuales los únicos que no poseen una función eminentemente práctica son los instrumentos musicales y los cigarros. La pintura corporal y la plumaria se encuentran prácticamente desaparecidos.

Como contrapartida, los Avá-Canoeiro incorporaron a su cultura material toda una serie de elementos de origen brasileño, principalmente en lo que se refiere a los alimentos y artículos de metal. Probablemente, tal incorporación haya ocurrido antes de su introducción en el territorio de Goiás y de que fuesen caracterizados como un grupo aislado. Al ser apartados de la convivencia con la sociedad colonial, la adquisición de tales productos se volvió problemática. En este sentido recurrían al robo con frecuencia, al asalto y al pillaje. En la actualidad, se limitan a los hurtos y si no, al aprovechamiento de los restos de los productos de metal que la población abandona, como carcasas de automóviles, latas y otros productos de metal que encuentran en los depósitos de basura en la periferia de las ciudades, haciendas y poblados.

La utilización de instrumentos y herramientas de metal es tradicional en el grupo. Desarrollaron técnicas para trabajar el metal en frío, dándole una morfología apropiada para la función de destino. De esta manera, los antiguos flejes de la suspensión de un automóvil se transforman en rusticas láminas de cuchillos, los tambores de gasolina en puntas de flecha, los clavos de una cerca en perforadores y anzuelos, y así sucesivamente. Las flechas con punta de metal tal vez sean el producto más característico de la manufactura Avá-Canoeiro, conocidas y registradas por diversos autores desde los comienzos del siglo XIX.

Otros artefactos de su cultura material revelan la proximidad con los materiales provenientes de la cultura regional. El sacrificio de ganado y de equinos era tan frecuente que originó toda una serie de artículos manufacturados en cuero, cornamentas, pezuñas, crines, cuerdas viejas, retazos de tejidos, sal (que encuentran en comederos ubicados en los pastizales), hilos de nylon, sacas, instrumentos y productos agrícolas que encuentran en los abrigos de los habitantes de la región ubicados en los campos de cultivo, entre otros.

Por su estrecha relación con todos esos productos y por la importancia de la cría de ganado y los campos de cultivo regionales en su alimentación, se puede llegar a dudar que los sucesivos traslados Avá-Canoeiro tengan por propósito el aislamiento total en relación a la población regional. Parece más probable que su objetivo sea el de encontrar una región donde puedan mantener una posición intermedia en relación a la sociedad nacional: ni totalmente aislados, ni totalmente insertos. Su hábitat, en un pasado reciente, debería conjugar esas dos premisas mencionadas y aparentemente contradictorias: cerca de los blancos para disponer de sus recursos, pero en una zona de ocupación periférica, de manera que puedan encontrar refugio en caso de persecución. Desde la perspectiva Avá-Canoeiro, la región ideal debería, también, ofrecerles una permanente oferta de caza y recolección.

Organización social y territorio

Foto: André Toral, 1980
Foto: André Toral, 1980

Como estrategia de supervivencia, los Avá-Canoeiro viven en pequeños grupos con una alta movilidad en términos de traslados abarcando grandes extensiones del centro y del oeste brasileño, en los estados de Tocantins y Goiás. En este sentido, no se distinguen de otros grupos Tupí, como los Guajá del estado de Maranhão y otros, forzados por contingencias históricas a un eterno deambular.

Los grupos Avá-Canoeiro oscilan entre dos tipos de regímenes de subsistencia. Ninguno de los dos presupone, sin embargo, la independencia y el aislamiento total de los recursos de la sociedad regional. El primero apunta a un aislamiento mayor, combinado con cierto grado de fijación a una región definida. El segundo grupo presupone un riguroso nomadismo y una mayor dependencia de los recursos de la población regional, de sus campos de cultivo y de sus rebaños.

El primer tipo de régimen de subsistencia era practicado en el área superior del río Tocantins en épocas anteriores a la década de 1970, cuando fueron desalojados de los fértiles bosques de la región. Practicaban la agricultura en regiones de bosques altos combinada con la caza y la recolección.

Los grupos del Araguaia, a diferencia de los del Tocantins, abandonaron por completo la actividad agrícola, adoptando un nomadismo intenso, con matanzas constantes de ganado y equinos. Luego del contacto, en 1973, los Avá-Canoeiro instalados en el Puesto Indígena Canoanã no desarrollaron ninguna actividad agrícola. Por el contrario, hasta finales de la década de 1980, cuando padecieron hambre, era común que los de mayor edad retornasen a sus acostumbradas prácticas, matando el ganado de las haciendas vecinas, a juzgar por los reclamos de los propietarios y de los agentes de la Funai.

El grupo del Tocantins superior mantiene una actitud diferente con relación a las actividades agrícolas. El sitio en donde fueron instalados, inmediatamente después del contacto, en 1983, ubicado en el rápido de Macaco, por ejemplo, fue escogido por ellos mismos debido, en su mayor parte, por ser el lugar de los antiguos campos de cultivo, como lo prueban la gran cantidad de claros preexistentes en la selva, antes de que fuesen desmatados por los funcionarios de la Funai. Independientemente de lo mencionado, también se concretaron grandes desmontes en un barranco situado a unos 800 metros del Puesto, separado de los campos de cultivo de la Funai, cuya superficie se dedicó a la siembra de maíz, arroz y porotos o judías. Aunque de forma irregular, cumplían todas las tareas del calendario agrícola. Por su parte, la actitud del grupo del Araguaia con relación a los trabajos agrícolas parece ser la de personas  adaptadas de tal modo a la vida nómade, que nunca, en toda su existencia de manera aislada, practicaron algún tipo de agricultura. Los descendientes de los que dejaron su territorio hace más de un siglo de la región superior del Tocantins son, probablemente, la quinta o sexta generación de hombres y mujeres que viven los intensos traslados, no practicando actividades como la agricultura y la cerámica, incompatibles con el tipo de nomadismo ejercido.

La matanza de animales, aunque se intensifique cuando los grupos se encuentran en continuo movimiento, nunca cesa de ser ejercida cuando los traslados disminuyen lo suficiente para establecer pequeños campos de cultivo. El minúsculo grupo conformado por tres mujeres y un joven, a pesar de su fragilidad frente a los numerosos habitantes de la región superior del Tocantins, perseguían, hasta poco tiempo antes del contacto, a los ganaderos de la región, tomando cuenta de numerosos cerdos y gallinas y hurtando en diversos campos de cultivo ajenos a lo largo de todo el lapso de la peculiar convivencia con la población regional. El grupo de Araguaia, inmediatamente después del contacto realizado en 1973, sacrificaba y comía un buey de la manada de la hacienda Canuanã S.A. (OESP, 24.01.1974), cada tres días, lo que ciertamente conformaba una media anormal favorecida por la excepcionalidad del reciente contacto.

Luego del contacto, y por lo general, no cuentan más con la clandestinidad que les permitía la matanza de animales y el pillaje de campos de cultivo. La permanencia junto al Puesto imposibilita que los indios consigan alimentación conforme la obtenían en el pasado, lo que los coloca en total dependencia de los funcionarios gubernamentales. Desde el punto de vista Avá-Canoeiro, parece instaurarse, consecuentemente, la clara expectativa de que serán alimentados por esos funcionarios, que intentan impedir que consigan su alimentación de manera tradicional. La lógica del pensamiento de los Avá-Canoeiros recién contactados parece ser: “si ustedes (funcionarios de la Funai) intentan impedir de que busquemos nuestra alimentación tal como lo veníamos haciendo, entonces cuiden de que no pasemos hambre”.

Por otro lado, las iniciativas de los funcionarios de la Funai en el sentido de no alimentarlos y de insistir para que mantengan sus campos de cultivo y que cacen por su cuenta no eran comprendidas por los Avá-Canoeiro como la manera de darles más autonomía y de respetar sus particularidades culturales. Eran, más que nada, entendidas como formas mezquinas de comportamiento que, con bastante frecuencia, generaban resentimiento.

Basándose su subsistencia en la caza, la recolección y la matanza de ganado perteneciente a criadores regionales, loa Avá-Canoeiro del Araguaia, luego de ser contactados en 1973, comenzaron a sufrir penurias alimenticias en forma regular. Su nuevo régimen sedentario impedía la práctica de la caza y de la recolección tal comiera realizada. La pérdida de la clandestinidad también dificultaba las matanzas de los rebaños regionales. El régimen de subsistencia de los Avá-Canoeiro de Canoanã, por lo tanto, se dividía en dos períodos: la falta de comida, cuando estaban establecidos regularmente en el Puesto, y los períodos de abundancia, mas escasos, que ocurrían luego de las acciones de caza, cuando tenían carne y productos de origen vegetal. Obtenían estos últimos a través de los intercambios de carne de caza contra los productos vegetales de los indios Javaé.

Ecosistemas explotados

Foto: André Toral, 1980
Foto: André Toral, 1980

Los Avá-Canoeiros del Araguaia viven en el interior de la isla de Bananal, una depresión en la geografía brasileña –región central- que posee una amplia red de drenaje conformada por ríos de medio y gran porte, riachos, nacientes, ipucas (trecho en donde el agua, luego de la inundación de un río, queda estancada por un período de tiempo) y varios lagos. Los suelos son generalmente ácidos, de baja fertilidad natural. En el sector oriental de la isla de Bananal, más elevado y que correspondería al territorio Javaé, viven los Avá-Canoeiros ya contactados y apartados, también existen suelos profundos, con típica vegetación de bosque y sotobosque. La vegetación se compone de la típica de sotobosque y sus derivados, bosque seco e inundado, extensos campos inundados y de vegetación de laderas secas y de bancos de arena (Ministerio da Agricultura/ IBDF 1981:27).

La isla de Bananal puede ser descripta, en términos ambientales, como un área de transición entre el ámbito del sotobosque y el dominio amazónico. Para un grupo indígena que se puede definir como cazado y recolector, como es el caso de los Avá-Canoeiro del Araguaia, el área es excepcionalmente propicia, toda vez que se les ofrezcan los recursos de la caza y de la recolección, así como el área ofrece un refugio natural para escapar de sus perseguidores regionales y de los grupos indígenas como los Karajá y Javaé, hostiles hasta hace no mucho tiempo. Las zonas de selva, como el bosque de Mamão en la parte norte da isla y los campos cerrados, abundantes en la región, les ofrecen la proteína animal y las especies vegetales que componen la base de su alimentación.

Foto: André Toral, 1982
Foto: André Toral, 1982

Fuentes de Información

  • AVÁ-CANOEIRO : finalmente o contato. Boletim Informativo Funai, Brasília : Funai, n.8, 1973.
  • BALÉE, William L. People of the fallow : a historical ecology of foraging in lowland South America. In: REDFORD, Kent H.; PADOCH, Christine J. (Eds.). Conservation of neotropical forests. Nova York : Columbia University Press, 1992. p. 35-57.
  • BALDUS, Hebert. Tapirapé : tribo Tupi no Brasil Central. São Paulo : Companhia Editora Nacional ; Ed. da USP, 1970.
  • Referência Geral citada pelo autor do verbete
  • BORGES, Mônica Veloso. O estudo do Ava : relato e reflexões sobre a análise de uma língua ameaçada de extinção. Rev. Liames, Campinas : Unicamp, n. 2, p. 85-104, 2002.
  • MALDI MEIRELES, Denise. Breve notícia sobre os Avá-Canoeiro. Boletim Informativo Funai, Brasília : Funai, v.3, n.8, 1973.
  • MATTOS, Raymundo José de Cunha. Chorographia histórica da província de Goyás. I parte. Rev. do IHGEB, Rio de Janeiro : IHGEB, v.37, p.213-398, 1874.
  • Referência Geral citada pelo autor do verbete
  • --------. Chorographia histórica da província de Goyás. II Parte. Rev. do IHGEB, Rio de Janeiro : IHGEB, v.38, p.5-150, 1875.
  • Referência Geral citada pelo autor do verbete
  • PEDROSO, Dulce Madalena Rios. Ava-Canoeiro : a história do povo invisível - séculos XVII e XIX. Goiânia : UFGO, 1992. 348 p. (Dissertação de Mestrado) --------. O povo invisível : a história dos Ava-Canoeiros nos séculos XVIII e XX. Goiânia : UCG, 1994. 127 p.
  • RIVET, Paul. Les indiens Canoeiro. Journal de la Société des Américanistes, Paris : Société des Américanistes, v. 16, 1924.
  • TOSTA, Lena Tatiana Dias. Homi matou papai meu : uma situação histórica dos Ava-Canoeiro. Brasília : UnB, 1997. (Monografia de Graduação)
  • ZARUR, George de Cerqueira Leite. Breve notícia sobre os índios Avá-Canoeiro. Informativo Funai, Brasília : Funai, n.1, 1971.
  • Os índios Ava-Canoeiro - Serra da Mesa. Dir.: Eliane Granado. Vídeo cor, VHS, 8 min., 1993. Prod.: PCQI/Furnas