Foto: Rogério do Pateo, 2000

Yanomami

  • Otros nombres
    Yanoama, Yanomani, Ianomami
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    RR, AM19.338 (DSEI Yanomami - Sesai, 2011)
    Venezuela16.000 (2009)
  • Familia linguística
    Yanomami

Urihi, la tierra-selva

La palabra yanomami urihi designa la selva y su suelo. También significa territorio: ipa urihi, "mi tierra",y puede referirse a la región del nacimiento o a la región de la actual residencia del que enuncia: yanomae thëpë urihipë, "la selva de los seres humanos", es la selva que Omama les dio a los yanomami para que vivieran de generación en generación; sería, en nuestras palabras: “la tierra yanomami”. Urihi puede ser, también, el nombre del mundo: urihi a pree, "la gran tierra-selva".

Fuente de recursos, urihi –la tierra selva-, no es, para los yanomami, un simple escenario inerte sometido a la voluntad de los seres humanos. Como entidad viva, ella tiene una imagen esencial (urihinari), un soplo (wixia), así como un principio inmaterial de fertilidad (në rope).

Los animales (yaropë) que abriga este espacio son vistos como los avatares de los antepasados míticos hombres/animales de la primera humanidad (yaroripë) que finalmente asumieron la condición animal en razón de su comportamiento descontrolado, inversión de las reglas sociales de la actualidad. En las enmarañadas profundidades de urihi, en sus colinas y en sus ríos, se ocultan innumerables seres maléficos (në waripë), quienes hieren o matan a los yanomami como si ellos formasen parte de la caza, provocando enfermedades y muertes. En la cima de las montañas, viven las imágenes (utupë) de los ancestros-animales transformadas en espíritus chamánicos: xapiripë.

Los xapiripë fueron allí dejados por Omama para que cuidasen a los humanos. Toda la extensión de urihi está cubierta por sus espejos en donde juegan y bailan continuamente. En el fondo de las aguas, se oculta la casa del monstruo Tëpërësik«, suegro de Omama, en donde viven también los espíritus yawarioma, cuyas hermanas seducen y enloquecen a los jóvenes cazadores yanomami, abriéndoles, de esta manera, el acceso a la carrera chamánica.