Foto: Isaac Amorim Filho

Matis

  • Otros nombres
    Mushabo, Deshan Mikitbo
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    AM457 (Siasi/Sesai, 2014)
  • Familia linguística
    Pano

Historia del contacto y datos poblacionales

Noticias sobre la existencia de grupos apartados que se ubican entre los ríos Ituí e Itacoaí, son conocidas desde la implantación de la sede de la Funai en la ciudad de “Benjamin Constant” (Alto Solimões) en 1971. Dicha sede, conocida también como “Ajudância del Alto Solimões” (Ajusol), también sirvió de soporte a quienes trabajaban en la construcción de la carretera nacional “Perimetral Norte”, la cual conectaría “Benjamin Constant” con “Cruzeiro do Sul”, en el estado de Acre. La sede fue estructurada con la finalidad de atraer y asistir a los indios del Javari, cuyos territorios serian atravesados por la carretera (Campanha Javari, 1986; Melatti, 1981).

No existen documentos anteriores a 1970 que hablen sobre los Matis, y aún en 1971, éstos indígenas eran confundidos con los Marubo por los servidores de la Funai. Sólo hasta entonces, los funcionarios de dicho órgano tutelar y los no indios de la región, iniciaron un proceso de reconocimiento de los Matis como un grupo de características culturales propias.

Así, en 1974, siguiendo los objetivos de la Funai de contactar a los grupos indígenas de la región, fue fundado el “Puesto Indígena de Atracción (PIA) Ituí” en la margen izquierda del mencionado río -encima de la desembocadura del río “Novo de Cima”- (Melatti, 1981).

La información existente sobre ésta época de primeros contactos con los Matis, difiere entre si. Según la “Campanha Javari” (1986), fue en agosto de 1975 que se dio el primer contacto con una mujer y una niña de brazos en una barraca en el igarapé Aurelio (recordemos que igarapés son los estrechos brazos de ríos caracterizados por su poca profundidad y por ubicarse selva adentro). Por otra parte, de acuerdo con Julio Cezar Melatti (1981), la fecha de ese primer contacto fue el veintiuno (21) de diciembre de 1976. El hecho es que a partir de ese periodo los Matis comenzaron a emprender sucesivas visitas al “PIA Ituí” con el objetivo de obtener machetes, hachas, perros, gallinas, etc.

En 1977, los indios se contagiaron de la primera gripa de los funcionarios del Puesto, pero según los informes oficiales de la Funai nadie murió. En 1978, algunos servidores de la FUNAI visitaron las malocas Matis y pasaron algunos días en ellas. A partir de ese momento, los contactos se tornaron cada vez mas frecuentes.

En la época del contacto, la demografía Matis presenta estimaciones muy variadas. Un auxiliar de enfermería de la época, afirmó que habían ciento cincuenta (150) personas. Por otra parte, de acuerdo con un ex funcionario de la Funai, fueron estimadas cerca de trecientas (300) personas a partir del tamaño de las malocas y del número de espacios familiares que había dentro de éstas. Por su lado, el pastor de las Misiones “Novas Tribos do Brasil” (Nuevas Tribus del Brasil), creía tener mas de mil (1000) Matis, los cuales fueron estimados después divisar doce (12) malocas durante el sobrevuelo de un área que consideró ser Matis (Campanha Javari, 1986). Los propios Matis dicen que eran muchos mas antes de que la FUNAI llegara y que muchos de ellos murieron durante la epidemia de fiebre, pero al día de hoy no hay estimativas exactas (Campanha Javari, 1986).

Tradicionalmente, los Matis vivían en grupos familiares que habitaban cinco malocas distantes entre si, las cuales tenían una población variable y expandida en su territorio de ocupación (Melatti, 1981). Las malocas eran las siguientes: maloca del río Coari; maloca del río Blanco; maloca del igarapé Boeiro; maloca del igarapé Jacurapá; maloca entre los igarapés Jacurapá y Boeiro.

Desde muy temprano, la presencia de madereros y siringueiros (recolectores de caucho) en mal estado de salud (y sin asistencia médica) en las cercanías de los asentamientos de los Matis, así como la falta de debidas precauciones y cuidados en el momento de contacto por parte de los funcionarios del Puesto de la Funai, generó el contagio de enfermedades a los Matis. A partir de 1978 comenzaron las epidemias de gripa, tos, diarrea, etc. Para completar el trágico cuadro, el Puesto no tenia remedios para la asistencia  médica y escaseaba la gasolina necesaria para trasladar los casos mas graves. De esa manera comenzaron a aparecer las muertes entre ellos (Melatti, 1980).

Entre 1976 y 1980, fueron notificadas entre 10 y 12 muertes ocasionadas por varias enfermedades y, entre junio de 1981 y junio de 1982 murieron aproximadamente cuarenta y ocho (48) Matis debido a dos (2) epidemias de gripa (que luego se transformaron en neumonía). Durante este periodo se creó una enorme generación de huérfanos. Según el estudio realizado recientemente por el profesor Tëpi Wassa Matis junto a su padre Txema Matis, durante una de las actividades del curso de formación promovido por el Centro de Trabajo Indigenista (CTI) fueron citados nombres de cincuenta y un (51) personas que murieron en las epidemias de 1981.

En 1983, la población Matis pasó de ciento treinta y cinco (135) a ochenta y siete (87) personas, lo que significa que murió el treinta y cinco por ciento (35%) de la población (Porantim, 1982; Melatti, 1983; Campanha Javari, 1986). Los niños y los viejos fueron los mas afectados. Entre los viejos, fueron muy pocos los que sobrevivieron. En 1985, tres (3) años después de esas epidemias, un censo poblacional realizado por la “Campanha Javari” reveló que apenas siete (7) personas tenían mas de 40 años entre los Matis (Campanha Javari, 1986).

En febrero de 1982, el informe de los jefes del Puesto Indígena (PI) Ituí y del Puesto Indígena (PI) Marubo, denunciaba la invasión del río Blanco (sobretodo en la parte de asentamientos Matis) por parte de madereros. Es posible que ellos hayan sido responsables de las epidemias de gripa en la región (Melatti, 1983).

Debido al gran número de muertes en cada grupo familiar, los Matis tuvieron que reestructurarse, adaptando sus reglas de matrimonio y también las de las relaciones sociales y políticas con los demás diversos grupos. Con eso, los sobrevivientes formaron básicamente dos (2) grupos que se mantienen hasta el día de hoy (Campanha Javari, 1986; Erikson, 1992).

Luego de preguntar al viejo Binã sobre la región de origen del grupo, éste afirmaba que ellos antes habitaban entre el río Curuça y el Ituí, pero no sabia cuando habían atravesado hacia la margen derecha  (Melatti, 1981). Respecto a esa pregunta, los sobrevivientes de la epidemia no sabían responder puesto que no se acordaban: todos los mas viejos habían muerto y sus memorias remontaban a la época en que ya vivían en el área comprendida entre los ríos Ituí, Itacoaí y Branco (Campanha Javari, 1986). De acuerdo con la información de un ex-funcionario de la Funai, el área de ocupación de los Matis se situaba entre las cabeceras de los igarapés São Bento, Aurelio, Jacurapá y Coari.

Desde el inicio del contacto, los Matis comenzaron a establecer relaciones con los Marubo, quienes eran una especie de “intérpretes”, ya que también hablan una lengua Pano. Varias familias Marubo, atraídas por la presencia de la Funai, bajaron del alto Ituí y se fijaron en el PIA Ituí, localizado en el medio río Ituí. De esta manera, se intensificó el contacto entre los pueblos y las consecuencias de esa aproximación también se hicieron sentir (Campanha Javari, 1986). De un lado los Marubo, con mas de un siglo de contacto con la sociedad mayor; y de otro, los Matis recién contactados.

En 1982, en la tentativa de solucionar los problemas causados por los no indios y por los Marubo, la Funai decidió transferir a los sobrevivientes Matis y las instalaciones del Puesto para el igarapé Boeiro, donde éstos pasaron a residir en dos (2) malocas (Melatti, 1983 Campanha de Javari, 1986).

En el igarapé Boeiro, los Matis se enfrentaron a un periodo de gran escasez alimenticia debido a la falta de chagras, lo que en varias ocasiones los lleva a robar los alimentos de las chagras de los ribereños y de los Marubo del antiguo Puesto. Además, en ese nuevo lugar de asentamiento era difícil conseguir “curare” (veneno usado en las flechas de las cerbatanas) y “tatchi” (té tradicional de gran importancia espiritual). El proceso de sedentarización y de concentración poblacional en un único lugar, hizo que disminuyera la movilidad del grupo, además de que creó conflictos entre diferentes grupos (Campanha Javari, 1986).

En 1987, los Matis se mudan a un área cercana al río Novo y, en 1993, se establecen en la margen izquierda del río Ituí, antes del igarapé Jacurapá (Campanha de Javari, 1986). Ya en 1998, al sentirse cercados por los Marubo del alto Ituí (río arriba), y por los Marubo del antiguo PI Ituí en la desembocadura del río Novo de Cima (eso sin hablar de la falta de algunos recursos), los Matis deciden construir una nueva aldea en el igarapé Aurelio (río abajo). Muchos de ellos viven en ese lugar hasta el día de hoy, distribuidos en tres (3) grandes malocas en la desembocadura del igarapé.

A partir de 2005, veinticuatro (24) años después de las traumáticas epidemias, los grupos familiares comienzan a organizarse de acuerdo a su patrón tradicional. Uno de esos grupos familiares deja la aldea Aurelio y se va a formar otra comunidad a cuarenta y cinco kilómetros (45 Km.) en línea recta de la primera. Ésta nueva aldea va a llamarse  “Beija Flor”.

Con el crecimiento poblacional, son retomadas algunas prácticas rituales que habían sido abandonadas después de la muerte de los viejos y de los chamanes, quienes son los principales detentores del saber tradicional (Erikson, 1991). En 1986 por ejemplo, los Matis retomaron la ceremonia mas importante: el rito de tatuaje. En ese año, veintiséis (26) jóvenes aceptaron ser tatuados y tan solo dos (2) se negaron, demostrándose así la reaparición del interés por las prácticas tradicionales.

Este ejemplo contrasta con el saudosismo (viene de la palabra “saudade” en portugués, y hace referencia a la sobrevaloración o nostalgia extrema del pasado) del grupo en 1995, cuando los Matis decían que el tatuaje había desaparecido debido a su proximidad con los no indios y a la muerte de los mas viejos (ya que ese ritual se considera que esta lleno de peligros sobrenaturales que solamente los últimos conocían).

En algún momento entre los años 1993 y 1998, así como en el año 2002, otro par de rituales de tatuaje fueron realizados. Fue una sorpresa para todos aquellos que conocían de cerca de los Matis, puesto que consideraban que ese rito había sido completamente abandonado, especialmente por la vergüenza que los mas jóvenes tenían de presentarse delante de los no indios con el rostro tatuado –marca irrefutable de su identidad étnica.