Foto: Ana Crita de Oliveira, 1974

Yekuana

  • Autodenominação
    So'to
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    RR471 (Sesai, 2011)
    Venezuela6.523 (INE, 2001)
  • Familia linguística
    Karib

Cosmología

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Los Ye´kuana conciben un universo compuesto por dos planos paralelos: caju (el cielo) y nono (la tierra). En nono, plano inferior del universo, lo sobrenatural fue anteriormente neutro (o por lo menos sus manifestaciones eran desconocidas por los habitantes de la tierra). Entonces el Sol padre dejó caer tres huevos mágicos. Los dos primeros se abrieron y de ellos salieron Wanadi, un héroe cultural mítico, y su hermano. El tercero no llegó a quebrarse, pero quedó magullado y deformado. Wanadi entonces lo tiró en la floresta. Con esta segunda caída el huevo se abrió y Cajushawa, lleno de resentimiento y de odio, apareció en la tierra y se convirtió en la manifestación negativa de lo sobrenatural. Desde entonces, la gente de Cajushawa (los demonios u odosha) proliferó por el mundo, dominando el reino invisible de la tierra. En contrapartida, Wanadi, la expresión benévola de lo sobrenatural, después de haber vivido en la tierra por un tiempo durante el cual luchó contra Cajushawa, la dejó en las manos de su gente, los Ye´kuana, a quienes les cabe luchar contra los demonios.

La configuración de la tierra tiene en su centro un círculo interno de agua llamado dama (el mar), que está rodeado por otro círculo, nono (la tierra propiamente dicha), el cual posee arterias de agua, tuna (los ríos provenientes del mar). Rodeando la tierra hay otro círculo donde parten rayas inclinadas que son los pilares que sustentan el cielo. Este espacio es llamado caju wowaö´ña, literalmente “las patas del cielo”. Además de soportar el cielo, caju wowaö´ña, constituye el límite del reino de Cajushawa. Las aldeas del este se dicen que están adheridas a caju wowaö dawono (la parte inferior de caju wowaö). En la dirección este hay innumerables cascadas de difícil acceso que inician en la tierra, corren subterráneamente en caju wowaö´ña, y reaparecen en el cielo en forma de agua calma. Cuando Cajushawa perseguía a Wanadi, no pudo atravesar estas cascadas y tuvo que quedarse en la tierra.

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Caju (cielo), plano superior del universo, está dividido en ocho niveles, que son los reinos de los jöwai. Las aldeas de Wanadi y del Sol están en un lugar inaccesible de caju, concentradas en un único lugar más allá del mundo en el cual los seres visibles (los Ye´kuana) y los invisibles (los demonios de Cajushawa) compiten incansablemente, y el equilibrio entre las fuerzas positivas y negativas es precario. Habitando este lugar, Wanadi está completamente ajeno a los problemas de la tierra.

La geografía del universo y la geografía de la maloca están marcadas por una gran similitud. Más que eso, la maloca puede ser comprendida como una réplica del cosmos: sus partes corresponden a cada una de las divisiones significativas del cielo y de la tierra. La annaca (o círculo interno) corresponde a la dama (el mar en el centro del mundo). El círculo siguiente que configura la tierra (nono) corresponde en la maloca a la äsa (los departamentos/dormitorios). En las márgenes de este segundo círculo se yerguen los pilares que sustentan el techo. Los mástiles mayores se llaman sirichäne, lo que significa literalmente “apoyo de las estrellas”. En la concepción ye´kuana del universo este espacio corresponde a caju  wowadö´nã, o “patas del cielo”. El techo cónico de la casa redonda, por su vez, tiene una configuración semejante a la representación del plano superior del universo, siendo el punto culminante la morada de Wanadi y su padre. En la maloca hay una ventana en el techo que se abre para el este, en la dirección de Wanadi.

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Además de los demonios, odosha, hay otra forma a través de la cual lo sobrenatural se manifiesta negativamente. Según los Ye´kuana, los sistemas de vida (el animal y el vegetal, por ejemplo) tienen correspondientes invisibles o “dueños” en el mundo invisible. Las fuerzas invisibles entonces  reaccionan provocando mala suerte, enfermedades o muerte en los agresores. Para contrarrestar este problema, recurren a ritos antes del uso de determinados productos de la naturaleza, como frutas silvestres, caza, resinas (por ejemplo, la caraña que se usa para la pintura corporal) etc. Los productos son “soplados” con el fin de repeler la fuerza sobrenatural que se encuentra alojada en ellos.