Foto: Heiner Heine, 1986

Kulina

  • Autodenominação
    Madija
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    AM5.558 (Funasa, 2010)
    Peru417 (INEI, 2007)
  • Familia linguística
    Arawa

Nombre y lengua

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Los Kulina pertenecen a la familia lingüística Arawá y, hasta la llegada de los blancos, fueron uno de los grupos más numerosos en los estados de Acre y Sur del Amazonas. Su autodenominación es madija (se pronuncia madirrá) que significa “los que son gente”, siendo los blancos tratados genéricamente bajo el nombre de ‘cariás’.

Los madija hablan predominantemente la lengua Kulina en las aldeas, inclusive los niños, siendo casi todos los bilingües del sexo masculino y más viejos. Generalmente, son los jóvenes que trabajan para los patrones blancos en las áreas de caucho y en la extracción de madera que tienen más conocimiento de la lengua portuguesa, aunque en las aldeas próximas a las ciudades la necesidad de establecer relaciones con la sociedad envolvente está cambiando esta realidad. Muchos jóvenes se vienen preparando para actuar como profesores indígenas, agentes agro-forestales y agentes de salud, sobre todo, a partir de 1970, con la implantación en Río Branco de la oficina de la FUNAI (Fundación Nacional del Indio) y de la actuación de organizaciones como CPI (Comisión Pro-Indio) y el CIMI (Centro Indigenista Misionario) 

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El estilo lingüístico femenino es marcadamente diferente del masculino: hay oclusión de vocales, condensación de palabras enteras, a veces creando situaciones en que la simple traducción de un pedazo de cuatro o cinco palabras se torna una ardua tarea. Apenas los Madija entienden lo que sus mujeres hablan y, como hay neologismos que varían de aldea para aldea, esta comprensión a veces se restringe al propio grupo local.

Algunos de los pocos blancos que hablan la lengua Kulina consultados por mí sobre el canto femenino, como los Luteranos y miembros del CIMI, fueron enfáticos en afirmar su dificultad de comprender, sino el significado, muchas veces la propia palabra dicha, reiterando la posibilidad de la existencia de un universo lingüístico femenino peculiar. Ellas practican una técnica particular en el canto que consiste en, cuando hay un final de frase, pronunciar la última sílaba inspirando aire. Esto puedo ser claramente observado en el acento dado a la conclusión de frases, características que yo apenas percibí en el canto femenino y en su duración. Tuve la impresión de que cantaban cíclicamente, aspirando aire al final de la frase para ganar un poco más de aliento.