Foto: Beto Ricardo, 1999

Kuikuro

  • Autodenominação
    Ipatse ótomo, Ahukugi ótomo, Lahatuá ótomo
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    MT522 (Ipeax, 2011)
  • Familia linguística
    Karib

Historia

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Según las investigaciones arqueológicas más recientes (Heckenberger 1996, 2001), la prehistoria del Alto Xingu comienza alrededor de mil años antes del presente. Las dataciones de radiocarbono señalan las primeras ocupaciones y se relacionan a los pueblos aruak, entre los 950 y 1050 años d.C. En ese período se estableció el patrón cultural de la tradición del Alto Xingu, reconocible desde el punto de vista arqueológico por una industria cerámica distintiva, el patrón de establecimiento de las aldeas, así como la presencia de aldeas circulares con una plaza central. Ese patrón persiste intacto hasta la actualidad. El Alto Xingu es la única área en la Amazonía brasileña en donde puede ser demostrada con claridad la continuidad de la ocupación indígena desde los tiempos prehistóricos hasta el presente. Haci el 1400 d.C., si no antes, las aldeas prehistóricas alcanzaron proporciones imponentes (20-50 hectáreas), entre las mayores en cualquier área de las tierras bajas de América del Sur en tiempos prehistóricos, y fueron erguidas con una gran variedad de estructuras, incluyendo terrazas lineales que marcaban los márgenes de los principales caminos, plazas centrales y amplias fosas, sin duda asociadas con las estructuras elevadas por en cima del suero, como empalizadas, puentes y portales de entrada. Se calcula que esas aldeas abrigaban alrededor de mil personas y que hacia el oeste del río Culuene, en el Alto Xingu, vivían, probablemente, más de 10.000 indios.

A partir del trabajo de Heckenberger y de las investigaciones sobre historia oral (Franchetto, 1992 e 1990), podemos establecer la hipótesis de que los carib del Alto Xingu entraron en la región durante la primera mitad del siglo XVIII, provenientes del este. Hacia el oeste del río Culuene, ellos encontraron pueblos de origen aruak. Los pueblos de origen tupí llegaron más tarde a la región. Existen evidencias arqueológicas de una única ocupación entre los años 1400 al 1500 al este del río Culuene, presentando dos o tres bloques poblacionales. El sitio Tehukugu, presenta una casa circular de 55 metros de diámetro data de 1510, habiendo sido ocupada posteriormente por los Kamayurá y otros grupos del Alto Xingu. También hacia el este, en la laguna Tahununu, encontramos el sitio Kuguhí que data de 1610. Se trata de una época en la que se podía distinguir entre un complejo cultural carib, que incluía a los extintos Yarumá (o Jaruma), y un complejo occidental aruak, separados por el río Culuene. Consideramos, entonces, que a mediados del siglo XVIII, los grupos carib que hablaban una misma lengua comenzaron a ocupar los territorios al oeste del río Culuene, trasladando hacia el oeste y hacia el norte a los aruak que residían en la zona con anterioridad.

Los Kuikuro relatan que su origen se produjo luego de la separación de un grupo liderado por algunos jefes del antiguo complejo de las aldeas de oti (“campo”), situadas en curso superior del río Burití, probablemente a mediados del siglo XIX. Los que se quedaron en óti dieron origen a los que en la actualidad son denominados Matipu (Wagihütü ótomo). La lengua cambió un poco, originando dos variantes o dialectos Matipu y Kuikuro. El nuevo grupo (Kuikuro) ocupó varias localidades en aldeas sucesivas en los márgenes de las lagunas entre los ríos Buruti, Culuene y Curisevo. La primera se denominó Kuhikugu. Las antiguas aldeas eran grandes y numerosas.

En relación a los documentos escritos, el primer etnógrafo que visitó el Alto Xingu fue el alemán Karl von den Steinen en sus dos viajes  - 1884 e 1887 (Steinen, 1886/1942; 1894/1940)-, menciona a los carib del Alto Xingu, entre los cuales se encuentran los Kuikuro del río Culuene. Steinen es recordado en las narrativas Kuikuro como Kalusi, el primer blanco (kagaiha) que “llegó en paz”, trayendo regalos y bienes para intercambiar. Por medio de Steinen sabemos que en el Alto Xingu vivían, hacia el final del siglo XIX, más de 3.000 indios en 31 aldeas, siete de las cuales eran carib. La memoria oral kuikuro va más allá de la visita de Steinen y rememora los primeros encuentros con los blancos en el Alto Xingu, en la segunda mitad del siglo XVIII, momento de los bandeirantes quienes, en sus expediciones al interior del Brasil, capturaban y mataban a los indios (ver el testimonio kuikuro “La aparición de los Caraíba” o “O Aparecimento dos Caraíba”).

Luego de Steinen, otras expediciones científicas y hasta militares entraron en la región y registraron la presencia de sus habitantes: Hermann Meyer (1897a; 1897b, referente al viaje de 1896), Max Schmidt (1905; 1942, referente al viaje de 1900-01), Ramiro Noronha (1952, referente al viaje de 1920); Vicente de Vasconcelos (1945, referente al viaje de 1924-25) y Vincent Petrullo (1932, referente al viaje de 1931). A partir de los años 40, se abre un nuevo capítulo en la historia de los pueblos del Alto Xingu, confundiéndose con la historia de la creación del Parque nacional.

A partir de 1915, se intensificó la explotación en las cabeceras del Alto Xingu, inclusive con la participación de militares pertenecientes a la Comisión Rondon (Comissão Rondon). Los grupos carib continuaban en las mismas localidades registradas por Steinen y Meyer. Todos los relatos aludieron a un proceso increíblemente rápido de despoblamiento. Agostinho (1972) nos proporciona una estimación trágica del resultado del choque bacteriológico y viral. Entre el final del siglo XIX y hasta mediados de la década del 50, la población de la región se habría reducido de 3.000 a 1.840 personas en 1926 y para algo más de 700 indios hacia el final de los años 40.

En 1943 fue creada la Expedición Roncador-Xingu (ERX), vanguardia de la Fundación Brasil Central, para la ocupación de las regiones centrales del Brasil. Los hermanos Vilas-Bôas llegaron a la región de los formadores del río Xingu. También ellos observaron que los pueblos hallados en la parte inferior del río Culuene y hasta la confluencia de los formadores Xingu eran los mismos pueblos encontrados por Steinen hacia el final del siglo XIX.

En los años 40, también comienzan las expediciones científicas del Museo Nacional (Museu Nacional), que registran un cuadro de grandes cambios. En el primer siglo luego de celebrado el viaje de Cabral por la costa brasileña, las grandes comunidades del Alto Xingu sufrieron pérdidas poblacionales catastróficas, muy probablemente como resultado de las primeras epidemias causadas por las enfermedades infecto contagiosas provenientes del Viejo Mundo. Una declinación demográfica drástica después del 1500 y hasta 1884, cuando comenzó la historia escrita del Alto Xingu, lo que está claramente indicado por la reducción del número de aldeas y del tamaño de las aldeas en toda la región en relación a la fase prehistórica tardía y hasta el siglo XX. Entre 1884 y 1960, cuando comienzan los programas de vacunación sistemática en el Alto Xingu, la población de la región disminuyó casi en un 80%. La contaminación con el virus de la gripe y del sarampión causó un violento despoblamiento que alcanzó su nivel más alto durante la epidemia de sarampión en el año 1954. Con ese hecho, los grupos carib de los ríos Culiseu/Culuene fueron obligados a trasladarse a una ubicación más cercana al Puesto Leonardo, hacia el norte de los territorios tradicionales ya que los indios Kalapalo, Kuikuro, Matipu y Nahukwá, diezmados desde la gripe llevada por la ERX, comenzaron a depender de la asistencia médica dispensada en los puestos de la FBC. Posteriormente, una vez iniciada la recuperación demográfica a partir de los años 60 y gracias a las campañas de vacunación, los diversos grupos locales comenzaron a organizarse para reocupar sus territorios tradicionales; de hecho jamás abandonados y continuamente visitados y utilizados por contener sitios históricos, cementerios y recursos naturales esenciales. A partir de los años 80 se produce una tendencia opuesta, o sea, la división de los grupos locales y el surgimiento de nuevas aldeas, un proceso de clara recuperación demográfica y de reconstitución de la situación original tal como estaba documentada en relación al final del siglo XIX.

El trazado del Parque, establecido en 1961, con un área diez veces menor de lo que contemplaba el anteproyecto de 1952, excluía los territorios de varios grupos indígenas, entre los cuales se encontraban los aruak (Waurá y Mehináku) y los carib (Kuikuro, Kalapalo, Matipu y Nahukwá). El Decreto de 1968 modificó los límites meridionales, reconociendo parcialmente el error del Decreto anterior. Permanecieron seccionados, sin embargo, los territorios de los grupos aruak y carib, finalmente incorporados –no íntegramente- al Parque a través del Decreto de 1971 que trazaba la frontera a la altura de la latitud 131 Sur, por encima de la confluencia de los ríos Tanguro y Sete de Setembro. Sitios antiguos y pequizales (concentración de árboles de pequi: Caryocar brasiliense) carib quedaron fueran de la frontera sur del Parque Indígena del Xingu.