Foto: Leonardo Prado, 2007.

Guarani Ñandeva

  • Otros nombres
    Ava-Chiripá, Ava-Guarani, Xiripá, Tupi-Guarani
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    Argentina1.000 (CTI/G. Grünberg, 2008)
    MS, PR, RS, SC, SP13.000 (Funasa, Funai, 2008)
    Paraguai15.229 (II Censo Nacional Indígena, 2002)
  • Familia linguística
    Tupi-Guarani

Organización social

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Los guaraníes tienen basan su organización social. Económica y política en la familia extensa; esto es, grupos macrofamiliares que detentan formas de organización y de ocupación espacial determinadas por relaciones de afinidad y consaguinidad dentro de los tekoha. Los grupos están compuestos por la pareja, sus hijos, los yernos, los nietos los hermanos y hermanas y constituyen una unidad de producción y consumo.

A cada una de las familias extensas le corresponderá, como condición de su existencia, un liderazgo, en general un hombre al que denominan Tamõi (abuelo), no siendo raro, tampoco, la existencia de una líder mujer en una familia extensa a la que denominan Jari (abuela); en este caso la incidencia es mayor entre los ñandeva. El líder familiar aglutina parientes y los orienta política y religiosamente. Le corresponden también las decisiones acerca del espacio que ocupa su grupo en el tekoha y donde las familias nucleares (padres e hijos) pertenecientes a su grupo familiar distribuyen sus residencias, plantan sus campos y utilizan los recursos naturales disponibles. En la actualidad, las familias nucleares viven en residencias aisladas y dispersas dentro del área disponible del tekoha, que está referidas, no obstante, a la casa y a la presencia del tamõi o de la jari. Las casas de estos individuos mencionados son lugares que centralizan la actividad y en torna a las cuales se mueve toda la familia, donde las personas se reúnen y donde se encontrará un altar (mba’e marangatu) para los jeroky, que constituyen rituales sagrados practicados en forma cotidiana.

Los hombre se casan entre los 16 y los 18 años mientras que las mujeres pueden hacerlo a partir de la segunda o tercera menstruación, en general entre los 14 y los 17 años. Cuando ocurre la primera menstruación, les cortan el cabello a las niñas quienes se mantienen a resguardo dentro de sus casas donde reciben alimentos y de donde raramente salen por algunas semanas. No existe un ritual específico para los casamientos, determinando los padres del joven, dentro de la pauta tradicional guaraní, la iniciativa de hablar con los padres de la joven sobre el futuro matrimonio. Se espera que los novios estén listos para construir y mantener la casa así como criar a sus hijos.

Existe una nítida división sexual de los trabajos y de las funciones económicas en la dinámica cotidiana de los guaraníes, siendo muy raro que se encuentre a un hombre o a una mujer incapacitados para desempeñar las funciones productivas de todos los días.

Se verifica una tendencia en la tradición de estos indígenas en el sentido de que las nuevas parejas constituyan su residencia respetando la uxorilocalidad, esto es, siguiendo un patrón de asentamiento en el cual, luego del casamiento, los cónyuges se establecen en la localidad del padre de la mujer incluyendo al esposo como apoyo político y económico de su suegro absorbido por el grupo macrofamiliar. Hoy en día, el peso político y económico de las familias involucradas contribuye en la decisión a la hora de elegir el lugar de residencia.

Los cónyuges deben pertenecer a diferentes familias extensas, toda vez que existen reglas explícitas de prohibición de casamiento dentro lo que se considera como la misma familia, lo que impone reglas exogámicas, aunque no hay reglas prescriptivas acerca de con quien se debe efectivizar el casamiento. Una unión ilícita –incesto- posee implicaciones en el campo mítico dado que provoca Mbora'u (mal augurio). En el mismo sentido, los kaiowa se refieren a la poligamia, insistiendo en su prohibición, a diferencia de los ñandeva en donde se verifica una mayor incidencia de hombres casados con más de una mujer.

El parentesco guaraní es un sistema de linajes de descendencia por cognados, esto es, existe un ancestro común, el o tamõi (abuelo) o la jari (abuela), que constituyen la referencia de las relaciones familiares y de los cuales los demás se consideran descendientes. La importancia de las redes de parentesco es reforzada en cualquier situación guaraní. Inclusiva las separaciones físicas no producen la pérdida de los vínculos entre quienes están lejos, siempre recordados en las conversaciones cotidianas, independientemente de los patrones de visitas (oguata o el caminar), y la comunicación que mantiene a los emparentados informados en forma constante.