Foto: Joana A. Fernandes Silva

Chiquitano

  • Otros nombres
    Chiquito
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    Bolivia108.206 (Censo Nacional, 2001)
    MT473 (Siasi/Funasa, 2012)
  • Familia linguística
    Chiquito

Identidad cultural y frontera

En la región de Cáceres y en Bolivia, existen cuadrillas de ladrones de camiones y de maquinaria agrícola, así como de traficantes de drogas, cuya acción no puede ser contenida por los miembros de los destacamentos militares. Genéricamente, esas cuadrillas son vistas por la población regional como “bolivianos” y son objeto de temor y rechazo. Eventualmente, el hecho de que los chiquitano son considerados también bolivianos, los coloca en la posición de sospechosos de los crímenes cometidos en la frontera.

A pesar de la diversidad cultural por ellos presentada, la lengua es la misma –aunque escondida (quizás en franca desaparición)- desde la vera de la ruta, cerca de la ciudad de Cáceres hasta Casalvasco, en Vila Bela, y, evidentemente, hacia el interior del territorio boliviano. Otro trazo común entre ellos son las relaciones familiares que mantienen con villas bolivianas cercanas a la frontera, o inclusive con las ciudades de las misiones tales como San Ignacio, Sant’ Anna, San Miguel y otras tantas. Se verifica una red de parientes entre los diferentes núcleos mencionados y entre los mismos y lugares en Bolivia. Alguien tiene siempre un pariente cercano que reside en Bolivia, al cual eventualmente visita y a quien puede recibir como una visita.

Fue mencionada una procesión católica que, hasta hace algunos años, salía de Sant’Anna, en Bolivia, y pasaba por todos los caseríos bolivianos y brasileños de la frontera. Esas procesiones homenajeaban a Santa Ana y eran anunciadas anticipadamente por emisoras radiales populares que avisaban las fechas de llegada. Es importante observar que la frontera Brasil-Bolivia es casi indistinta desde el punto de vista cultural. Seguramente existe un territorio chiquitano que antecede la división política entre los dos países y que continuó existiendo a pesar de las definiciones más recientes de los marcos políticos.

De esta manera, en relación a los chiquitano, las relaciones entre los residentes brasileños y los bolivianos trascienden la nacionalidad y están englobados por lazos de parentesco y por una cultura compartida. En la región del fuerte militar Casalvasco, se encuentra una población antigua de chiquitanos que, hasta 1975 aproximadamente, presentaba documentos confeccionados en Bolivia. Con la reconstrucción del destacamento militar (algo distante de las ruinas del antiguo fuerte), un capitán del ejercito brasileño, según varios informantes, rompió los antiguos documentos y extendió nuevos ejemplares afirmando que ahora ellos eran brasileños.

Lo que puede ser observado en esta región es que, más allá de ser brasileño o boliviano, existe una situación identitaria más compleja compartida por un pueblo que vive en la frontera de los dos países, pero que vive en los borde de un sistema cultural y económico, constituyendo su propio sistema cultural. Pueblo que es el heredero de varios procesos históricos –donde los jesuitas dejaron marcas indelebles en relación a la lengua, a las creencias y a la propia historia vivida por ellos-, que transita desde hace siglos por esa región y que, por motivos ajenos a la causalidad de su historia, fue obligado a recibir el rótulo de “boliviano” o “brasileño”, a pesar de que esas denominaciones tuvieron poco sentido hasta no hace mucho.