Foto: Joana A. Fernandes Silva

Chiquitano

  • Otros nombres
    Chiquito
  • ¿Donde están? ¿Cuántos son?

    Bolivia108.206 (Censo Nacional, 2001)
    MT473 (Siasi/Funasa, 2012)
  • Familia linguística
    Chiquito

Historia del contacto

El pueblo chiquitano resulta de un conjunto de pueblos –samucos, paikoneka, saraveka, otuke, kuruminaka, kuravé, koraveka, tapiis, korokaneka, manacica y paunaka, entre otros- agrupados n aldeas en Bolivia en misiones jesuitas durante los siglos XVII y XVIII. Varios fueron las agrupaciones que conformaron las misiones de chiquitano: San Javier, San Rafael, San José, Miguel, de San Ignacio de Zamucos, Santa Ana, Santo Corazón de Jesús y Santiago de Chiquitos, San Juan Bautista y Concepción de Chiquitos (Créqui-Monfort e Paul Rivet, 1913; Meireles, 1989).

En el Brasil, parte del área donde vivieron los chiquitano fue, inicialmente, una posesión de la corona española. En consecuencia, ese pueblo fue en muchas oportunidades considerado, y aún lo es, boliviano (o castellano). Durante mucho tiempo la región fue el centro de conflictos de frontera y la documentación existente en el archivo público de Mato Grosso es abundante en noticias sobre los frecuentes traslados de ese pueblo y la pobreza de su condición. Por ejemplo, existe el registro de un grupo de cerca de 200 familias chiquitano de Bolivia que emigró hacia la región de Vila Bela, en el estado de Mato Grosso, para refugiarse durante la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, en la segunda década del siglo XX.

Los chiquitano ya vivían en la región de Cáceres cuando Vila María do Paraguay fue fundada, en el siglo XVIII. Esa villa abrigaba un fuerte militar que servía de amparo a los ataques de los españoles. Luiz de Albuquerque, en el acta de su fundación, se refiere a “cerca de sesenta indios castellanos de ambos sexos que hacía tres meses desertaran de la misión de São João de Chiquitos" (NDHIR, microficha 273 - AHU).

Los chiquitano eran muy buscados por los hacendados brasileños, toda vez que, en virtud de la experiencia que tenían en las misiones jesuitas, eran considerados excelentes trabajadores y vaqueros. El hacendado Marcelino Prado, por ejemplo, empleaba una gran cantidad de chiquitano. El tenía un pontón que transportaba sus productos del río Paraguay hasta Corumbá y fue nombrado Capitán de los Indios por el gobierno Marcumtinho (sic), que le concedió cuatro sesmarias 1  “de selva rica y de caucho” (Badarioti,1898:60). En el relato del cronista Badarioti:

“Al penetrar en el vasto terreno, nuestra primera ocupación consistió, a nuestro pesar, en la pacificación de la gentuza que trabara una desesperada lucha. La algazara infernal atrajo de las chozas a muchas personas, viejos, mujeres y niños de fisonomía un tanto extraña para mi: eran indios chiquitanos mansos provenientes de Bolivia y empleados como colonos por el Dr. Marcellino Prado, uno de los hombres más beneméritos del Estado. (El Dr. Marcelino Prado) … mantuvo amistosas relaciones con los más vecinos de los indios Parecis quienes aún hoy le deben respeto y amistad. Fue (se dirigió) hacia Bolivia y allí contrató colonos entre la tribu mansa y cristiana de los chiquitos. De esta misma raza son casi todos los camaradas del Sr. Marcellino empleados en la extracción de caucho y de la ipeca-cuana, así como del cultivo de la caña que, molida por pujante ingenio produce allí azúcar y aguardiente” (1898: 59-60).

Esta raza (los chiquitos) es oriunda de Bolivia donde constituye un elemento respetable gozando ya de foros de civilización. Son los chiquito relativamente catequizados, aunque mezclen todavía el cristianismo con algunas prácticas supersticiosas lo que no es de admirar. Son buenos agricultores, sobrios, laboriosos e inteligentes… Hablan una lengua propia y entienden el guaraní. Los más cercanos a los civilizados, los jefes especialmente, hablan regularmente la lengua castellana, idioma oficial de Bolivia, y fue por medio de esta lengua que yo traté con los chiquitos de Affonso. (ídem, 62).

Al inicio del siglo XX hay referencias precisas y seguras sobre los chiquitano en el Brasil (Album Graphico, 1914; Rondon, 1936; Rondon, 1949; D'Alincourt, 1975 etc.). Don Galibert, obispo franciscano que recorría la frontera entre Brasil y Bolivia al inicio del siglo XX, dejó registros sobre los chiquitano, tales como:

“La población fronteriza, de Cáceres a Vila Bela, está compuesta en general por chiquitos, habitualmente muy ignorantes, aunque listos para recibir los sacramentos (apud Biennes 1987:109).

En toda la frontera hay una inmigración de indios chiquitos (chiquitos, moxos) provenientes de Bolivia. Son bautizados y animados por un espíritu religioso excelente: simples y obedientes como niños, constituyen ellos un elemento muy aprovechable, si no fuese (por) el obstáculo de la lengua, que no permite, por el momento, instruirlos. Buscaban en Brasil posibilidades de trabajo y una vida menos explotadora que en Bolivia” (ídem,108-109).

La extracción de caucho, en las dos primeras décadas del siglo XX en Bolivia (y probablemente en Brasil), fue un factor de despoblamiento de los chiquitano, dado que más allá de los malos tratos, ellos morían de hambre o paludismo. Afirma Don Galibert::

“… cuando los hombres no fueron los suficientes, llevaron mujeres y niños. En 1913, encontrándose en la ciudad de Mato Grosso, uno de nuestros padres vio descender abajo (en dirección al cauce inferior) el (río) Guaporé una caravana de 60 personas, pocos hombres, muchas mujeres, algunas de edad bien avanzada, algunos niños de entre 12 y 14 años. (…). Tales contrataciones y deportaciones recomenzaban en todos los lugares, hasta varias veces durante el mismo año. Las aldeas se despoblaron. A pesar de su simplicidad, los chiquitanos terminaron por constatar que, aquellos que partían, nunca regresaban. Comprendieron la tremenda realidad. Empezaron entonces a huir hacia Brasil, en (cruzando) la frontera de Mato Grosso, donde eran mejor tratados. Y aunque hoy no ocurren esas escenas graves de deportaciones, los chiquitos continúan confluyendo en tierras brasileñas: hay millares de ellos en la diócesis de São Luiz de Cáceres (apud Biennes,1987:116-7, bastardilla del autor).

Más recientemente, Maldi (1995), en la Vistoria na Fazenda Nacional de (Inspección en la Hacienda Nacional de Casalvasco), se refiere a los chiquitano por medio de la identificación realizada por los habitantes de la región visitada. La autora dejó importantes pistas para que fueran encontradas once comunidades con población mayoritariamente chiquitano y para que se obtuviese la indicación de la posible existencia de catorce comunidades mas, todas ubicadas en los municipio de Cáceres, Porto Esperidião y Vila Bela.

En síntesis, este pueblo fue amalgamado a partir de la creación de las reducciones jesuíticas; posteriormente muchos chiquitano fueron esclavizados por grandes propietarios de tierra, participaron compulsivamente en guerras, problemas fronterizos y hasta hoy vienen siendo incorporados como mano de obra en haciendas, siringales, y bosques de ipeca-cuana.

Notas

1. Concesión de tierras en el Brasil por parte del gobierno portugués con intención de promover la actividad agrícola ganadera y extractiva. Al mismo tiempo, recompensa a nobles, navegantes o militares por servicios prestados a la corona portuguesa.