Contacto con los no indios

Muchos pueblos reúnen, en su cotidiano, formas de vivir heredadas de sus antepasados, además de productos, instituciones y relaciones sociales adquiridas luego de la intensificación del contacto con los “blancos”. En este punto, no difieren mucho de “nosotros”, brasileños no indios, finalmente vivimos en una sociedad continuamente influenciada por otras tradiciones culturales. Por ejemplo, este sitio de Internet, donde ahora nos encontramos, o las cadenas de comida rápida dispersas por las ciudades de nuestro país son pequeñas pruebas de que nuestra lengua y nuestra cultura también sufren influencias de otras.

 

Cambios en la forma de vivir

El contacto con nuestra sociedad seguramente provocó muchos cambios en la forma de vivir de los pueblos indígenas. Con relación a ese aspecto, es necesario, por lo menos, considerar dos puntos.

  • Las culturas indígenas no son estáticas. Por el contrario, ellas son, como cualquier otra cultura, dinámicas. De tal manera, se transforman a lo largo del tiempo, inclusive sin la necesidad de una influencia extranjera. Por otra parte, es innegable que los cambios ocurridos a partir del contacto con nuestra sociedad pueden, muchas veces, alcanzar niveles preocupantes. Ese es el caso, por ejemplo, de los pueblos que perdieron sus lenguas maternas y, en la actualidad, sólo hablan portugués.
     
  • Es necesario mencionar que por detrás de los cambios, cuyo ritmo y naturaleza son diferentes en cada caso, existe un aspecto fundamental: inclusive manteniendo relaciones con los o indios, los pueblos indígenas mantienen sus identidades y se afirman como grupos étnicos diferenciados, portadores de tradiciones propias. Y esto vale también para los pueblos que viven en situaciones de contacto más intenso.

 

 

La identidad étnica, esto es, la conciencia de pertenecer a una determinada etnia, resulta de un complejo juego entre lo “tradicional” y lo “nuevo”, entre lo “propio” y lo “ajeno”, que surge siempre cuando diferentes poblaciones están en contacto. Es importante tomar en cuenta todas esas consideraciones antes de decir que alguien “ya no es indio” porque usa vestimenta, concurre a la misa, mira la televisión, opera computadoras, juega al fútbol o conduce un automóvil.

 

Diferentes experiencias de contacto

Más allá de la diversidad que existe entre los indios a causa de sus lenguas, culturas, modos de vivir y pensar tan diferentes, existe otra distinción que se refiere a las diferentes formas de contacto que ellos mantuvieron y/o mantienen con los no indios: si este es razonablemente pacífico o violento, si se produjo hace tiempo o si es reciente, si fue en forma directa con la población regional (hacendados, posaderos, madereros, garimperos, pescadores, entre otros) o mediado por alguna institución gubernamental o no gubernamental, laica o religiosa. Muchos pueblos fueron víctimas de violencia en la época de sus primeros contactos con la población no indígena.

Es el caso de los Rikbaktsa, que viven en el estado de Mato Grosso. Desde la década de 1950 hasta el inicio de 1960, ellos sufrieron la oposición armada de los seringalistas ubicados en la región, además de la presencia de los madereros, mineros y hacendados, lo que resultó en un 75% de la población diezmada. En contraste, otros pueblos guardan en su memoria una imagen inclusive amistosa de los primeros contactos. Los kadiwéu, por ejemplo, recuerdan con insistencia y orgullo su participación, junto a los brasileños, en la guerra del Paraguay, hito importante en su historia del contacto con la sociedad nacional.

En muchas oportunidades, una relación inicial entre indios y no indios, marcada por el enfrentamiento hostil, puede dar lugar a relaciones razonablemente pacíficas y, hasta inclusive, deseables. En la actualidad, diferentes pueblos indígenas se han asociado a organizaciones de apoyo que actúan en la sociedad civil brasileña. Los diferentes pueblos que viven en el Parque Indígena do Xingu, por ejemplo, cuentan con diversos proyectos en el área de la salud, encabezados por la Unifesp (Universidade Federal de São Paulo, antigua Escuela Paulista de Medicina), de educación, de alternativas económicas, de fiscalización y de vigilancia, promovidos por el ISA (Instituto Socio Ambiental).

Son comunes los casos de convivencia con los misioneros católicos o protestantes, como puede ser observado, respectivamente, entre los makuxi y entre los taurepang, ambos ubicados en la región de labranza, en el estado de Roraima. Es importante destacar también que la relación entre los indios y los misioneros presenta formas diversas en todo el Brasil. Especialmente en lo que se refiere a las propuestas de transmisión de los valores cristianos.

La manera en que cada pueblo se inserta en la sociedad brasileña es muy variada. Existen pueblos cuyos miembros trabajan en el mercado regional y son asalariados, como los guaraní kaiowá, asociados a las actividades del corte de la caña de azúcar para las destilerías de alcohol del estado de Mato Grosso do Sul. Por otro lado, hay quienes viven en centros urbanos, como las familias saturé-mawé, en la zona periférica de la ciudad de Manaus y los pankararu, migrantes del estado de Pernambuco y que actualmente residen en la favela –asentamiento- Real Parque de la ciudad de São Paulo.

Un hecho notable es el crecimiento del número de indígenas en el escenario político brasileño. Sólo en 2.000, fueron electos, entre concejales, vice intendentes o alcaldes y un intendente o alcalde, 80 indios.

En el polo opuesto de aquellos que participan intensamente de varias esferas de la sociedad brasileña, están aquellos grupos o personas que rechazan el contacto con la población no indígena. Entre ellos, se destacan algunos grupos que residen en la Tierra Indígena del Vale do Javari.