Contactados y protegidos


Los pueblos, luego de contactados, quedaban bajo la protección de la Funai, aunque esta no poseía una política especial para ellos, quienes terminaban por sufrir epidemias e invasiones a sus tierras, además de un sinnúmero de problemas que el contacto y la sedentarización les acarreaban. A partir de la evaluación de esta situación de fragilidad a la que los grupos recién contactados estaban sujetos, la CGII comenzó a asistir en forma diferencial a los kanoê (cuatro personas) y a los akuntsu (seis individuos) ubicados en el estado de Rondônia, contactados hace más de diez años; a los zo’é en el estado de Pará y a un pequeño grupo korubo, localizado en el Vale do Javari, estado de Amazonas.
Los zo’e, grupo tupí guaraní, localizado en la cuenca del río Cuminapanema (estado de Pará) fueron por vez primera contactados por la Funai en 1989. Sin embargo, ellos ya habían entablado relaciones con misioneros protestantes desde 1982.

Los korubo se hicieron famosos en los medios masivos de comunicación cuando un sector de su población fue contactada en 1996, por una expedición promovida por la Funai, coordinada por el sertanista Sydney Possuelo, y acompañada por reporteros de la revista National Geographic que transmitieron el evento en vivo y on line para todo el mundo. Conocidos como “indios caceteiros”, por la no utilización de arcos, los korubo entablan, hace décadas, una guerra contenida con la población regional, a pesar de las tentativas mutuas de aproximación. Parte del grupo que fue contactado, y cuenta hoy en día con 25 personas separados del grupo original, permanece en constante fuga.

Coordinación General de Indios Recientemente Contactados (Coordenadoria Geral de índios Recém-Contatados): sin estar aún implementada, esta dependencia está subordinada a la Dirección de Asistencia de la Funai y es coordinada por el antropólogo Artur Nobre Mendes, hasta entonces director de la Dirección de Tierras/Funai (Diretoria Fundiária/Funai), que fuera creada en julio de 2006. Esta tenía por objetivo “la protección de los grupos y pueblos indígenas contactados en nuestro pasado reciente y que viven en un relativo estado de autonomía político-cultural y, al mismo tiempo, sin el completo dominio de las fuerzas sociales dominantes que los circundan”.

La exposición de motivos que sostuvo la necesidad de esa coordinación específica, considera como recién contactados a los grupos indígenas que establecieron contactos permanentes con la sociedad nacional luego de la creación de la Funai, en 1967. Justifica también que los innumerables contactos realizados en la década de 1970 y mediados del 80, tuvieron lugar en situaciones de extrema vulnerabilidad, por la presión de los frentes de expansión económico nacional. Sin que hubiesen políticas específicas para esas poblaciones la vulnerabilidad continuó; esos grupos no ganaron espacio dentro de la Funai frente a otros grupos de indios más articulados.

Varios factores contribuyeron a esto. Los mecanismos de consulta a los pueblos indígenas fueron creados en casi todos los programas de gobierno orientados hacia los indios, en general mediante la formación de consejos y la realización de seminarios y audiencias, sin que la realidad de esos indios hubiese sido considerada. El hecho de ser en su gran mayoría monolingües y el de no dominar los códigos y mecanismos de participación, vuelva la presencia de esos indios –en esas consultas- un objeto meramente decorativo; a pesar de manifestarse a veces por la participación de los jóvenes, únicos hablantes de portugués, aunque de expresión reducida en el concierto político interno del grupo. En otros casos son “representados” por indios que ellos desconocen o en quienes nunca confiarían cualquier poder de representación. Otro factor desagregador lo constituyen las políticas públicas de inclusión social, sin considerar los impactos que estas causarían en aquellas comunidades semi aisladas.

La Coordinación pretendía elaborar y aplicar la Política de Protección a los Pueblos Indigenas de Contacto Reciente, proponiendo metodologías para consultarlos de manera adecuada, así como implementar mecanismos internos de capacitación del personal de la Funai que trabajaba junto a ellos. Pretendía incentivar la investigación científica junto a esos pueblos y articularla con otras instancias de gobierno en la evaluación previa de la implementación de políticas públicas de carácter universal en relación a esos grupos así como también crear mecanismos de evaluación periódica de las condiciones de vida de esos pueblos.