Redes indígenas de relaciones

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Foto: Beto Ricardo, 2002      
  

Introducción

Las sociedades indígenas no se encuentran en un estado de total aislamiento. Eso significa decir que, antes de mantener relaciones con la sociedad brasileña, ellas siempre mantuvieron relaciones entre sí. En varias regiones y de diversas maneras, diferentes pueblos se interrelacionaban por medio de guerras, de intercambios de objetos, de casamientos, de invitaciones para fiestas, rituales, etc.

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A pesar de haberse transformado con el tiempo, esas redes de relaciones no cesaron hasta la actualidad. Pueden comprender tanto como a un pequeño grupo de pueblos vecinos como extenderse por toda una región. En algunos casos, son redes de intercambio muy complejas en las cuales cada sociedad posee un papel especializado. En otras, las relaciones ocurren sólo de manera eventual.

 

Waiwai

Los waiwai, localizados en el norte de los estados de Pará y Roraima, mantuvieron siempre relaciones de naturaleza variada –matrimonial y comercial- con las poblaciones vecinas. Tanto que, en la actualidad, y luego del irritante contacto con los no indios, comenzaron a vivir con otros pueblos, entre los que se encuentran los katuena, los xereu y los hixkaryana. En las comunidades waiwai, a pesar de que todos se designan en ciertos momentos como waiwai, cada grupo no deja de marcar su diferencia acentuando, si es preciso, inclusive posiciones rivales.

 

Región de las Guyanas

La región de las Guyanas se localiza al extremo norte de América del Sur y comprende, además de Brasil, la Guyana Francesa, Surinam, Guyana (ex Guyana Inglesa) y parte de Venezuela. Esa región es conocida también como la “isla guyanesa”, dado que está circunscripta por los ríos Amazonas y Orinoco –ligados entre sí por el canal Casiquiare- y por el Océano Atlántico.

Una miríada de pueblos indígenas habita esta región, produciendo un mosaico de lenguas y culturas que se comunican por medio de redes de relaciones que se han mantenido a lo largo de los siglos, aun sufriendo bruscas transformaciones. Navegando en grandes canoas, las poblaciones de las guyanas del pasado atravesaban los ríos y los mares en expediciones guerreras, intercambiaban mercaderías, esposas, víveres y toda suerte de servicios rituales. Con la colonización europea y la drástica reducción de la población indígena en toda la Amazonía, esas redes fueron fragmentadas y redireccionadas dando la impresión de que los grupos que allí residen no pasan, en la actualidad, de ser la sombra de un pasado glorioso. Sin embargo, las poblaciones de lengua karib y anuak, los pequeños grupos tupi y los yanomami, entre tantos otros, mantienen vivas sus redes, incorporando, además de poblaciones indígenas, a los espíritus chamánicos y a todos los tipos de no indios que conforman sus universos.

 

Alto rio Negro

La región del Alto Rio Negro revela vastas redes de relaciones entre los diversos pueblos indígenas que la habitan. Comenzando por el hecho de que una de las regla en esas sociedades comporta que cada hombre tome en matrimonio a una mujer de otro grupo que, necesariamente, debe hablar una lengua diferente. De esta manera, los tucano, los arapaso, los desana, los tariana y los tuyuka, entre tantos otros, no pueden ser considerados grupos cerrados y si unidades siempre abiertas y dispuestas al intercambio.

Las relaciones entre los grupos del Alto Rio Negro no tienen simplemente un aspecto de alianza. Revelan también un complejo sistema jerárquico. Se casan entre sí aquellos que son considerados “indios del río”, por residir en regiones navegables, generalmente hablantes de lenguas pertenecientes a la familia tucano o anuak. A su vez, los indios hablantes de lengua maku (indios de la selva), que se ubican en las regiones interfluviales de la región, son relegados por estos a una posición marginal.
Los “indios del río” no se casan con los maku y tampoco se avienen a aprender su lengua, alegando que estos no siguen los patrones correctos de residencia y se casan con personas que hablan la misma lengua, lo que les suena absurdo. Sin embargo, ambos mantienen relaciones constantes. Por ejemplo, los “indios del río” les suministran peces y mandioca a los maku recibiendo, a cambio, carne y servicios. 

 

Alto Xingu

A La región del Alto Xingu representa, en el territorio brasileño, el escenario de las más intensas redes de relaciones entre los diferentes pueblos indígenas, agrupando sociedades de lenguas jê, tupi, karib, anuak y trumai.

En el Alto Xingu, los antiguos conflictos dieron lugar a relaciones pacíficas, que incluyen intercambios de objetos y rituales. Como observó el antropólogo Eduardo Galvão, en la época de la creación del Parque Indígena do Xingu (inicio de la década de 1960), los diferentes pueblos terminaron por especializarse en la confección o extracción de un determinado ítem, de modo de poder ingresar en la red de intercambios. De esta manera, los wuajá confeccionaban piezas de cerámica; los kamayurá, arcos de madera, los kuikuro y los kalapalo, collares de caramujo  (molusco gasterópodo acuático con concha en espiral), y así sucesivamente.

Hasta hoy, son los rituales los que sedimentan un lenguaje común entre todos. En el kwarup (un tipo de ritual), se rinde homenaje a un jefe fallecido recientemente, que se extiende a otros fallecidos y estimados. El yawarí (una ceremonia) se realiza a propósito de muertos más antiguos y también en la iniciación de los jóvenes. Ambos rituales fortalecen la articulación entre los diferentes pueblos, marcando de modo simbólico la oposición entre la ferocidad guerrera (los invitados simulan ataques a la aldea de los anfitriones) y la reciprocidad reglada (intercambio de objetos y de servicios).