Los indios y el medio ambiente

Foto: diversos autores, vea aqui        

Aún siendo “naturalmente ecologistas”, se les debe reconocer a los pueblos indígenas el crédito histórico de haber manejado los recursos naturales con cierta levedad en el sentido de la intervención en la naturaleza circundante. Supieron aplicar estrategias en el uso de los recursos que, inclusive transformando de manera durable su ambiente, no alteraron los principios de funcionamiento y no pusieron en riesgo las condiciones de reproducción del medio.

 

Diferentes concepciones de "naturaleza"

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Muchas veces nos vemos inclinados a pensar que las sociedades indígenas que viven en las selvas tropicales son pueblo aislados, impolutos, y que viven “en armonía” con el medio ambiente. La dificultad en comprender las concepciones y las prácticas indígenas relacionadas al “mundo natural” y la tendencia en aprisionar estos modos de vida extremamente complejos y elaborados en la imagen idealizada de una relación harmónica hombre-naturaleza son ejemplos de etnocentrismo.

La visión de los indios como hombres “naturales”, defensores innatos de la naturaleza, se deriva de una concepción de la naturaleza que es propia del mundo occidental moderno: la naturaleza como algo que debe permanecer intocable, ajeno a la acción humana. Pero lo que los pueblos indígenas tiene para decir acerca de este asunto es bien diferente.

Las concepciones indígenas de “naturaleza” varían bastante, en el sentido de que cada pueblo tiene una forma particular de concebir el medio ambiente y de comprender las relaciones que establece con el. Sin embargo, si hay algo común en todos ellos, es la idea de que el “mundo natural” es, antes que nada, una amplia red de interrelaciones entre agentes, sean ellos humanos o no humanos. Esto significa decir que los hombres están siempre interactuando con la “naturaleza” y que esta nunca es intocable. Los yanomami, por ejemplo, utilizan la palabra urihi para referirse a la “tierra selva”: entidad viva, dotada de un “soplo vital” y de un “principio de fertilidad” de origen mítico. Urihi es habitada y animada por espíritus diversos, entre ellos, los espíritus de los chamanes yanomami así como también sus guardianes.

La supervivencia de los hombres y la manutención de la vida en sociedad, en lo que se refiere –por ejemplo- a la obtención de los alimentos y a la protección contra las enfermedades, depende de las relaciones trabadas con esos espíritus de la selva. De esa manera, la naturaleza para los yanomami es un escenario del cual no se separa la intervención humana.

 

Socios en la preservación ambiental

A pesar de no ser “naturalmente ecologistas”, los indios tienen conciencia de su dependencia –no sólo física, sino sobre todo cosmológica- en relación al medio ambiente. En función de eso, desarrollaron maneras de manejo de los recursos naturales que han demostrado ser fundamentales para la preservación de la selva tropical en el Brasil.

Se trata de un hecho visible en las regiones donde la tala ha avanzado con mayor rapidez, como en los estados de Mato Grosso, Rondônia y el sur de Pará. En un relevamiento realizado por el Inpe (Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais-Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales), por ejemplo, las Tierras Indígenas aparecen como verdaderos oasis forestales.

Es un hecho que muchos pueblos indígenas, como los suruí, los cinta-larga y los kayapó, se han vinculado activamente a formas predatorias de explotación de los recursos naturales en vigor actualmente en la Amazonía, estableciendo alianzas principalmente con empresas madereras. Sin embargo, es preciso reconocer que ellos lo realizaron sometidos a presiones concretas, continuas, ilegales y como socios menores de esos negocios.

Hoy, y en el futuro, es necesario procurar mecanismos para potenciar las oportunidades de los indios en el sentido de que consigan una ecuación favorable para el dominio de sus extensas tierras con una demografía escasa. Uno de esos mecanismos lo constituyen las todavía incipientes formas de articulación de proyectos indígenas con estrategias no indígenas del uso sustentable de recursos naturales, sean públicos o privados.

 

Panorama de la diversidad

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Vista aérea del puesto Diauarum: sabana y selva de transición (Alto Xingu – MT). Foto: Abril Imagens,1999.

 

 

 

 

 

 

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El retorno de una excursión de caza en la selva amazónica. (Araweté – estado de Pará).  Foto: Eduardo Viveiros de Castro, s/d.

 

 

 

 

 

 

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Vista de la aldea de Meruri, en la sabana (Bororo – estado de Mato Grosso). Foto: Luís Donisete B. Grupioni, s/d.

 

 

 

 

 

 

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Serra da Bodoquena: vegetación de sabana y bosque calcáreo (Kadiwéu – MS). Foto: Correio do Estado, s/d.

 

 

 

 

 

 

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Retornando de la roza entre la sabana y los campos inundados (Galibi Marworno – AP). Foto: Vincent Carelli, s/d.

 

 

 

 

 

 

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Aldea Rio Branco en Itanhaém: Selva Atlántica (Guarani – estado de São Paulo).  Foto: José Novaes, s/d.